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La caída de los colosos acorazados les había abierto el paso, y la torreta despejaba aún más, era el momento perfecto para reagruparse y volver a avanzar, pero mientras ellos se animaban más e intentaban reponerse celebrando aquel logro, algo ocurrió que les demostró que estaban en un terrible error.
—Esto debe ser una maldita broma— Exclamó Belial con un claro terror en su mirada.
—No puede ser— Musitó Arani parando de luchar la igual que los demás.
—Hemos ganado todo el tiempo que pudimos— Dijo Jane respirando agitada al ver a los demonios que llegaban a tomar el lugar de los que cayeron— Aquí será nuestra última resistencia— Gritó con furor.
Los demonios llegaban como una oleada interminable, pero ellos no se rendían.
Con algo de temor pero aún con gran determinación, los soldados mantenían su posición para esperar a que se acercaran y darles la recibida que se merecen.
Aquella parecía una pesadilla hecha realidad o una broma de muy mal gusto, siempre que lograban un avance llegaban muchos más a mostrarles que su esfuerzo era en vano, y aunque estuvieran muy firmes en su deber, aquella batalla la podrían perder por puro desgaste.
Ya nada importaba, no había miedo, no había duda, e incluso el temor de ver a tantos se empezaba a esfumar, todos los guerreros estaban completamente envueltos en furia preparados para luchar, y al ver a la oleada de enemigos que llegaba, lanzando bramidos de furia se lanzaron todos juntos contra ellos para hacerles frente.
Los demonios, confiados en su número, se lanzaban contra los ángeles con la misma furia, pero las monstruosas bestias no esperaban algo así, y al verlo solo pudieron frenar su embestida.
Todos notaron su reacción y por supuesto, les pareció extraño, pero mucho más cuando vieron que desviaron sus miradas hacia arriba, donde parecían estar gruñendo a algo que veían.
Lo único que se escuchó en ese momento fue un grito que resonó en el oído de todos.
—¡ACÁBENLOS!
Los demonios que invadían el cielo comenzaron a caer como moscas frente a sus ojos y a sus lados, y los demonios no paraban de rugir enfurecidos al ser asediados por cientos de ángeles que llegaban volando envueltos en un manto de luz.
Cuando Jane volteó a ver qué estaba pasando, los demás imitaron su acción de inmediato, y entonces los vieron.
—¡SÍ!— Gritaron todos con desesperación y una inmensa emoción, al ver cómo sus hermanos de armas llegaban amenazando con destruir todo rastro de aquellos demonios.
La legión de ángeles se lanzó contra las oleadas de demonios y rápidamente empezaban a matarlos de a cientos, y al llegar hasta donde estaban los lastimados guerreros, un grupo de ángeles los sujetó en brazos para llevar a cada uno volando de regreso a la seguridad de la barrera.
Apenas los guerreros los dejaron a salvo dentro de la barrera, unos sanadores expertos que alguna vez pertenecieron a los Lucero del alba, cayeron a su alrededor envueltos en luz y se dispusieron a sanarlos formando un círculo para concentrar mejor su poder en ellos.
—¿Se pueden mover?— Preguntó una de ellas al verlos tan heridos y cubiertos de sangre.
—Llegaron...— Musitó Jane con una amplia sonrisa y los ojos cerrados para contener el llanto.
—Disculpa por la demora, Jane— Dijo Nalari al verla.
—Lo hicieron excelente, hermanos— Dijo uno de los guerreros antes de irse volando para volver a unirse a la batalla.
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ETERNAL
FantasíaMucho tiempo atrás, la lucha por defender la tierra contra la oscuridad estuvo en manos de dioses y muchas razas poderosas que la habitaban además del hombre. Millones de años después, esa misma oscuridad que amenazó con destruir todo ha vuelto, y u...
