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Por favor intenta calmarte— Pidió en tono suave acercándose a ella.
—Lo sé...— Balbuceó secando sus lágrimas— Apenas podemos resistir volando— Habló con voz más calmada— Todos están agotados, también deben cargar a los heridos, incluyendo los Lucero del alba— Dijo con preocupación.
—Lo sé pero no podemos parar ahora. La ruta más segura a Fuerteluz es atravesando este grupo de montañas, no podemos ir por otro camino— Afirmó poniendo sus manos al frente para cubrir sus ojos de todo el viento.
—También es la más larga... Tenemos que hacerlo por culpa de esa plaga que apareció de la nada— Dijo con furia.
¿Qué rayos pasó ahí? ¿Cómo pudieron ser tantos? Es...
—No lo sé, pero algo me dice que apenas estamos empezando.
La guerra ya inició, Krístal, esto ya no se puede esconder de la humanidad.
Uno de los ángeles que volaba al frente, se tambaleaba en el aire por sentirte tan débil y su velocidad empezó a bajar, hasta que de pronto cayó del aire al haberse desmayado por el uso excesivo de energía. Por suerte, uno de sus compañeros reaccionó de inmediato y logró atraparlo con esfuerzo salvando su vida.
El cansancio era evidente, pero no podrían frenar hasta estar lo suficientemente cerca de aquel lugar seguro, y debían mantenerse en todo momento volando entre las nubes para no ser detectados. Algo que dificultaba a Khara y Ren poder respirar bien, y ni qué decir del frío abrumador.
—La avanzada estará a la vista pasando esa colina— Dijo Tyrion ordenando descender de las nubes, y entonces pudieron verlo.
—¡Humo!— Exclamó un guerrero que iba delante de todos como explorador en caso de amenazas.
—¡¿Qué?!— Exclamó Tyrion acelerando el paso para salir de las nubes que cubrían su visión y comprobar por sí mismo que no había escuchado mal.
—No es cierto— Musitó Krístal frenando el vuelo.
—Eso no es posible— Exclamó volteando a ver aterrado en dirección a Krístal.
No, no, no... ¿Qué pasa? ¿Qué es esto?— Balbuceaba Tyrion sin poder creerlo.
Entonces Gabriel voló hacia donde estaba Tyrion con la misma expresión en su rostro, y se preocupó.
—¡Eso es imposible! Tyrion... ¿La barrera ha...?— Inquirió apretando los puños.
—¿La barrera ha caído?— Repitió Krístal con temor.
—¡Abajo!— Ordenó Tyrion a todos al ver un grupo de demonios a lo lejos muchos metros más arriba, pero afortunadamente no los habían visto, pues fueron cubiertos por los bosques.
—¿Por qué paramos aquí? Estamos por llegar— Cuestionó Gabriel.
Tyrion levantó la mano señalando al cielo, y Gabriel vio al grupo de demonios voladores que los rastreaban, aunque ellos parecían estar llegando de la misma dirección de la avanzada.
—Tenemos que volver a avanzar, ¡Fuerteluz peligra!— Exclamó severo.
Una vez más Tyrion guardó silencio, y dirigió una sola mano para señalar detrás de Gabriel haciéndolo voltear.
La mayoría de los guerreros se encontraban demasiado agotados, y apenas tocaron el suelo, muchos cayeron de cara al suelo por el cansancio. Necesitaban recuperar el aliento.
Los sanadores estaban exhaustos, los guerreros estaban muy lastimados, y los comandantes estaban en un dilema; sin embargo, Krístal y los Lucero del alba decidieron hacer un último esfuerzo antes de descansar para empezar a sanar a los más heridos, especialmente a Astrid.
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ETERNAL
FantasíaMucho tiempo atrás, la lucha por defender la tierra contra la oscuridad estuvo en manos de dioses y muchas razas poderosas que la habitaban además del hombre. Millones de años después, esa misma oscuridad que amenazó con destruir todo ha vuelto, y u...
