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Su mirada tan poderosa, cálida y dulce, hacían casi imposible dejar de verla, y aquel fragmento de cristal sostenido en medio de su frente por una cadena metálica que también sujetaba su cabello, solo le daba otro toque de perfección sin igual.
Por unos muy breves segundos todo pareció tan distinto, no había derrumbes ni desastres, no había tragedia, no había nada más que ella, pero luego volvió en sí y se dio cuenta que ya la estaba mirando demasiado sin haber pronunciado ninguna palabra; algo que podría haber sido incómodo para ella si es que no le hubiera pasado exactamente lo mismo, aunque él no lo hubiera notado en absoluto.
—Que... extraño— Dijo ella en un susurro.
—P—perdón, yo...
—No, no tú— Interrumpió antes que pensara algo incorrecto— Es extraño que pareciera que te he visto antes.
—Es... Tal vez vivimos cerca.
—No, no lo creo— Respondió con una sonrisa de lado.
De pronto al desviar la mirada, notó que Ren estaba bastante lastimado no solo en el rostro, sino también en el brazo derecho, y se sintió preocupada.
¿Estás...? Te lastimaste— Dijo ella
—Fue por la cuerda que me enrollé.
—Entiendo...— Susurró amable tomando su mano sin ningún aviso, algo que puso a Ren bastante nervioso, pero solo se limitó a mirarla de frente al igual que ella.
La joven posó su mano libre por encima de las heridas de Ren, solo lo suficiente como para que esté cerca pero sin tocarlo; y para desviar su atención antes de que mirara, le habló.
—¿Cómo te llamas?
—Renfield— Respondió con voz suave.
—Mi nombre es Astrid— Dijo con aquella voz tan dulce después de soltar su brazo.
Bien, será mejor que se vayan rápido, luego habrá tiempo de explicaciones.
Los buscaré luego, ahora pónganse a salvo— Empezó a decir mientras retrocedía sin dejar de mirarlo, al igual que él lo hacía levantando ligeramente la mano para despedirse, sin haber notado aún que ahora no tenía ninguna herida.
—¡Ren!— Gritó Khara a lo lejos llamándolo, se notaba un poco de tristeza y preocupación en su mirada al ver que Astrid se iba, porque por alguna razón se sentía segura con ella cerca—
Hay que irnos, ¿a dónde se va ella? ¡Que nos acompañe! Las casas están muy débiles y pueden caerse en cualquier momento.
—Debe tener familia cerca, dijo que se quedaría ayudando.
—Pero, pero...— Musitó entristecida.
Khara levantó la mano para despedirse de la joven que aún retrocedía de espaldas para despedirse de ellos y gritó:
—¡Gracias! ¡Por favor cuídate! ¡Ven a buscarnos después!
Astrid afirmó con la cabeza, y volteó para empezar a correr, al igual que Khara volteaba para acomodar su mochila y la de Ren, que había encontrado más atrás al no haber caído.
Ren seguía observando hacia donde estaba aquella joven de aspecto un tanto extraño, pensaba que no debía ser de por ahí por su atuendo, sin mencionar la capa larga con capucha y un objeto largo que llevaba en la espalda envuelto en una tela, que le llegaba desde encima del hombro hasta las rodillas, o las extrañas bolsas de cuero que colgaban de su cintura.
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ETERNAL
FantasyMucho tiempo atrás, la lucha por defender la tierra contra la oscuridad estuvo en manos de dioses y muchas razas poderosas que la habitaban además del hombre. Millones de años después, esa misma oscuridad que amenazó con destruir todo ha vuelto, y u...