Capítulo 11

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...

—Calma, ya pasó— Dijo Ren intentando tranquilizarla, pero el temblor no se detenía aún.

Khara hacía respiraciones profundas con los ojos cerrados para intentar controlar su pánico y estaba funcionando, y por fortuna el temblor empezaba a detenerse.

—Ren... ¿Y—ya... pasó?— Preguntó apretando los párpados con fuerza, aferrándose al brazo de Ren.

—Tranquila, ya pasó— Dijo Rian examinando los alrededores para ver si algo le indicaba que aún había movimiento— Solo fue la despedida de Halian— Bromeó intentando calmarla.

Ambos sabían que Khara tenía una experiencia muy traumática con los terremotos y nunca logró superarla, por lo cual incluso un pequeño temblor la inmovilizaba por completo.

—Intenta abrir los ojos ahora, ya está bien— Dijo Ren frotando la mano de Khara que le apretaba el brazo.

—Si hablamos de fobias, Khara te ganó, además del vértigo también tiene pánico a los...

Rian no pudo seguir hablando, en ese momento un movimiento sísmico bastante violento volvió a sentirse y remeció todo.

Khara cayó arrodillada a la vez que soltaba un grito de pánico y se aferraba al brazo de Ren que había jalado hasta su altura.

—Eso fue bastante fuerte— Soltó Ren en un susurro intentando que Khara no lo oiga.

Las alarmas de todos los autos cercanos se habían activado, y las luces de las casas se empezaron a encender una a una mientras que las personas salían.

—¡Ayúdenme! ¡No para!— Gritó Khara aterrada.

—Calma Khara, estamos contigo— Dijo él sujetando junto a Rian sus brazos para llevarla entre los dos a un árbol por sugerencia de Ren.

Aquí estaremos mejor, hay que aferrarnos al árbol.

—Que se acabe... Que se acabe por favor— Decía con voz suplicante y apretando los párpados con fuerza.

—Tranquila, ya va a...

—Shhh... Interrumpió Rian— ¿Escuchaste eso?— Inquirió asustado.

Un aterrador estruendo se escuchó a unas calles atrás de donde ellos estaban, y la tierra se empezó a mover de nuevo con mucha más fuerza, tanta que era casi imposible caminar derecho.

Muchos más gritos se escuchaban de las personas que estaban cerca a causa del inicio de aquel terremoto y el aterrador ruido, que parecía ser un volcán erupcionando o un asteroide que golpeó la tierra.

Las casas se remecían desde sus cimientos, el suelo era inestable, y el movimiento era tan fuerte, que al intentar dar un paso al frente, el pie que movían se iba hacia un lado, pero no hacia adelante.

Las nubes parecían correr rápidamente en el cielo como si huyeran hacia otro lugar, y las personas entraban en pánico sin poder evitarlo.

Lo postes de alumbrado fueron los primeros en caer, seguidos de los de energía, aplastando autos y algunas casas además de dejar a todos a oscuras.

Los árboles crujían como si se retorcieran de dolor y quisieran levantar raíces para salir huyendo junto a todos, cada una de las ventanas se quebraba cayendo muy cerca de las aterrorizadas personas. Algunos se abrazaban asustados y otros corrían despavoridos hacia algún lado donde se sintieran más seguros, esperando que aquel terremoto llegara a su fin.

De nuevo se escuchó aquel estruendo, pero esta vez fue todavía más fuerte, y para empeorar las cosas, se empezaron a formar grietas por toda la ciudad, tan grandes y profundas, que devoraban autos sin ningún problema e incluso partes de muchas casas que quedaron destruidas, y caían como si fueran naipes colocados unos sobre otros.

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