Capítulo 53

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—No podíamos confiar en nadie...— Dijo Lian con decepción.

—Sí...— Respondió ella de igual manera— No sabíamos quién podía ser un enemigo oculto, pero no teníamos otra opción. Debíamos confiar un poco en los guerreros que nos ayudaron en ese momento, sin perderlos de vista ni un segundo.

Avanzamos y buscamos a todo guerrero y sanador que siguiera en pie para que nos siga, había peleas por todos lados, los demonios estaban aparecieron de a docenas; y empezamos a escoltar a todo el que no fuera guerrero hasta la zona este de Fuerteluz para que huyan con una caravana— Dijo con una leve sonrisa— Al menos a algunos pudimos poner a salvo y mandarlos escoltados por un grupo de guerreros para que estén a salvo. Seguro ellos los protegerán hasta llegar a la avanzada más cercana.

—Un grupo partió seguro a Gearand— Afirmó Lian.

—¿Cómo están seguros? También pudieron ser infiltrados— Preguntó Astrid.

—Porque había garios entre ellos— Afirmó sonriente haciendo que Astrid se sienta aliviada.

—Se tardaron en aparecer— Afirmó Tyrion un poco más calmado, y también esbozó una leve sonrisa de lado.

Los poderosos garios son guerreros iluminados del doble de tamaño que otros guerreros, con una fuerza descomunal y una increíble resistencia.

Su estatura tan diferente a la nuestra no es ningún impedimento para ellos, pues aún siendo tan grandes, son tan veloces como un ángel; algo sorprendente ya que portan pesadas placas que cubren sus cuerpos casi en su totalidad.

—Gracias a su ayuda pudimos tomar un poco de control de la situación pero seguíamos en desventaja— Contaba Jane haciendo una pausa— La seguridad de ellos era primero, pero no podíamos solo irnos todos y olvidar a los que pudieran quedarse atrás. Tuvimos que enviar a todos los garios y a la mitad de los que nos acompañaban para que los protejan... No sé si eso estuvo bien del todo— Comentó con algo de duda.

—Tomaste la decisión correcta, Jane— Afirmó Astrid poniendo una mano en su hombro y dándole una amable sonrisa.

—Espero que fueran suficientes para estar a salvo...

Después de encargarnos de eso, decidimos avanzar a la bóveda del pilar para reforzar a los guardias que la custodiaban, pero antes de movernos más, nos cruzamos con otro grupo enorme de esas bestias y sabuesos de sombra.

¡Aparecían de la nada!— Exclamó enfadada— Eran muchos más que nosotros, nos superaban de cinco a uno, era obvio que intentaban evitar que lleguemos a la bóveda. Ese debió ser su objetivo desde el inicio— Explicaba recordando todo.

—¡Aquí están! ¡Escapan por aquí!— Exclamó un demonio que veía a la caravana alejarse por un pasaje rodeado de rocas.

¡Ustedes alcancen a los que escaparon y mátenlos!— Ordenó con una sonrisa macabra a un escuadrón de más de cincuenta demonios que rodeaban a los ángeles.

—¡De aquí no pasan!— Exclamó Lian corriendo a un lado junto a un grupo de las tropas para bloquearles el camino.

En ese momento recibió un golpe de sombra, que impactó sobre la barrera que Jane le puso en el instante en que lo percibió.

—Ustedes se quedan aquí, y aquí... ¡Morirán!— Exclamó amenazante mostrando sus deformes y afilados colmillos.

—¡Jane, encárgate!— Exclamó Lian intentando volar para alcanzar a los que lograron pasarlos, pero una vez más fue atacado, y esta vez por más de cinco golpes de sombra que lo hicieron caer.

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