Capítulo 18

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...

—No lo sé... Tal vez. ¿Algo pasa?— Preguntó confundida sin dejar de mirar hacia el frente.

—También lo notaste... Eso sí fue una sorpresa— Afirmó seria— Honestamente... Por la luz, espero estar equivocada— Dijo dando un profundo suspiro con los ojos cerrados.

—¿Te sientes mal?— Preguntó él con apuro.

—No... Paremos en aquel cruce y giremos a la derecha. ¡Rápido!— Enfatizó entre dientes caminando a paso tranquilo, pero acelerando cada vez más a medida que se acercaban a la esquina de la calle que usaron para esconderse.

—¿Nos escondemos de alguien?— Preguntó Khara más preocupada que antes, pues no había imaginado algo parecido— ¿Qué estabas mirando tan preocupada? ¿Son ladrones? ¿S—saqueadores?

—No... se... muevan— Ordenó pausadamente mientras se soltaba de Ren, a la vez que sujetaba dos largas espadas que traía en la espalda.

—¡Wow...! ¡Hey...! ¿Qué haces con eso?— Exclamó Ren intentando frenarla con sus manos.

—Cállate, o baja la voz— Susurró Khara mirándolo con enojo al igual que Laia.

En ese momento había entendido que algo grave pasaba, esas heridas no se las pudo haber hecho ella sola, y aunque no lograron escuchar bien su conversación con Astrid, sabían que le estaba advirtiendo de un peligro.

Laia se acercó sigilosamente a observar el camino por el que habían pasado, asegurándose de estar bien escondida para que no la vieran.

Extendió una de sus hojas gemelas con mucha precaución y usó su reflejo para buscar algo sin que la vieran.

La estuvo moviendo por algunos segundos, ya se hacía una idea del lugar donde debía buscar, pero cuando finalmente vio aquello que estuvo buscando, ya fue demasiado tarde.

—¡No!— Exclamó intentando correr sin éxito, sus heridas volvieron a detenerla.

Maldito... ¡Maldito!— Gritó sujetándose la cabeza aún con las armas en las manos.

—Empiezas... a asustarme... ¿Qué viste?— Susurró Ren apareciendo detrás de ella.

—¡Me encontraron!— Exclamó claramente alterada al ver cómo su objetivo desapareció apenas se vieron el uno al otro.

Hay que irnos de aquí... ¡Ahora! Hay que salir de aquí, del camino, del pueblo... ¡Rápido!— Exclamó cojeando tan rápido como sus pocas fuerzas le permitían.

—¿Laia, qué ocurre? ¿Quién te encontró?— Preguntó Khara acercándose a ayudarla para acelerar el paso.

—¿Qué está pasando, Laia?— Reclamó Ren por su reacción tan extraña, e intentó frenarla sin poder lograrlo.

Se movía con mucha fuerza para ser alguien tan severamente lastimada, era como intentar frenar con una mano el andar de un elefante.

—No hay tiempo de explicar nada. ¡Muévanse ya! Hay que irnos de este lugar, no puedo dejarlos porque ya los vieron conmigo— Empezó a decir sin frenar su avance, entonces Ren corrió a su lado para darle el hombro una vez más.

—Casi hemos llegado con los demás, deben estar yendo a un refugio o algo, habrá policías ahí, será seguro— Afirmó acelerando el paso.

—Sí, me adelantaré para...— Dijo Khara intentando correr, pero fue detenida por Laia.

—¡No! No podemos ir con ellos, esas personas estarán en peligro si me quedo con ellas.

Algo nos sigue, y... ya nos encontró.

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