Capítulo 49

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Los últimos informes que tenían de ellos, decían que se encargarían de la protección de los hombres al estar en una situación tan grave, por lo cual se adelantaron a la tierra para ubicarse en la defensa principal y en sus diversas ciudades; e inmediatamente después enviarían a alguien para buscar a los Hijos de la luz y los antiguos protectores de la tierra, para informarles de que ya era hora de avanzar.

Sin embargo, esto era lo último que se supo de ellos y después de eso no hay más informes, ni tampoco hay señales de su presencia por ninguna parte, por lo cual no se pudo proceder con lo planeado y los planes de defensa habían quedado totalmente descoordinados.

Después de un momento hablando sobre aquel tema, con la gran paciencia y desesperante lentitud que el consejo acostumbraba, Astrid se puso de pie y tomó la palabra, logrando captar la atención de todos al mismo tiempo que los dejaba desconcertados.

—Respetables miembros del consejo— Dijo ella— Mientras nosotros discutimos lo mismo una y otra vez, el avance de los demonios por el mundo ya ha empezado y aumenta cada vez más.

Tenemos otro tipo de informes que al parecer deciden ignorar, pedidos de auxilio de nuestros aliados, que están presentes entre nosotros, y que muchas veces han pedido oportunidad de tomar el tema pero no han podido.

—El consejo está pendie...— Empezó a decir uno de sus miembros.

—¡No me importan las razones que el consejo tuviera para esto!— Habló con más fuerza callando a aquel que habló.

No se está haciendo nada ante estos pedidos de auxilio, teniendo treinta y siete legiones activas actualmente, y todo el ejército en reserva disponible para nada más que llenar barracas o la protección de Alborada.

Los demonios ya han hecho su movimiento, no permanecerán ocultos por más tiempo y no podemos hablar con los líderes humanos porque seguramente no tienen idea de nada. Lo único que los detenía...— Dijo refiriéndose a los Guardaluz— No está más... No los encontramos— Exclamó— Y no estamos haciendo nada por encontrarlos— Afirmó alzando la voz una vez más, empezaba a enfadarse.

Debemos desplegar grupos de búsqueda por toda la zona, cubrir todo el terreno posible para encontrarlos o rastrearlos. No tenemos idea de dónde empezar, el mundo es muy grande ya, si seguimos pensando en cuál es el mejor lugar para hacerlo, solo seguiremos perdiendo valioso tiempo que no volverá más. Muchas vidas inocentes peligran y estaremos dictando nuestro destino.

Tenemos las tropas necesarias, pero no las despliegan porque siguen preocupados por protegernos solo a nosotros.

Nada pondrá en peligro nuestra avanzada ni nuestras ciudades ahora, los pilares de la luz nos resguardan. Hay que aprovechar eso a nuestro favor.

He venido a Fuerteluz con un único propósito— Afirmó con fuerza— Apoyo.

Mientras me dirigía hacia aquí vi el avance de los demonios hacia una ciudad humana, una donde yo estaba— Dijo ella, y aunque no todos en el consejo entendieron, algunos se detuvieron a pensar bien lo que eso implicaba.

La mirada de Astrid cambió a una de tristeza, pero no podía demostrarlo en ese momento.

Ahí dejé a mi mejor amiga— Continuó después de un suspiro leve— Ella y su legión entera fueron emboscados. ¡Todos!— Exclamó haciendo que los miembros del consejo se preocuparan por lo que podía significar eso.

Al oír sus palabras, la mirada de Jane lo decía todo, estaba aterrada, y esperaba las próximas palabras de Astrid para confirmar algo.

—Ella fue la única que sobrevivió a la masacre de los... Furia luz— Dijo furiosa dando un duro golpe con el puño sobre la mesa frente a ella.

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