Dicen que el tiempo lo cura todo.
Han pasado más de cuatro años desde aquella batalla y, a simple vista, parece que el tiempo ha hecho su trabajo. El mundo avanza a un ritmo impresionante, la alegría y la tranquilidad han vuelto, y aunque hay cambios y nuevas personas en la familia, todo parece estar en equilibrio. Hay decisiones por tomar, pero por ahora, la calma es bienvenida.
Casi lo olvido... Las cosas importantes que ocurrieron.
¿Por dónde empezar?
Yizhuo sanó hace tiempo, pero sigue sin despertar. Cuando los curanderos y doctores se quedaron sin respuestas, sus hermanos decidieron trasladarla al palacio, a su habitación, el lugar donde siempre se sintió segura. Allí tiene vigilancia constante y un equipo de enfermeras que la cuidan día y noche. Renjun y Chenle no han perdido la esperanza de encontrar una cura para el hechizo que la mantiene dormida. En algún momento pensaron que era desgarrador verla aferrarse a la vida, pero ella no necesita máquinas para respirar ni para que su corazón siga latiendo. Puede que un día simplemente abra los ojos. Eso, para ellos, es esperanza.
Pasando a lo nuevo…
Con ayuda de los Nixes, Jaemin logró obtener el perdón de los elementales de aire. Los escudos en el cielo ya no eran necesarios y el castigo impuesto por las islas fue levantado. Sin embargo, para garantizar la paz entre humanos y criaturas mágicas, hubo que buscar un nuevo hogar para las islas flotantes. La solución llegó rápido: Alto Cirros, una isla casi deshabitada y sin presencia de magia. Fue el refugio perfecto. Jaemin dice que la eligió como tributo a su abuela. Aunque ya no esté en este mundo, su recuerdo y sus historias fantásticas seguirán vivas entre los elementales.
Karina y Minjeong han estado de un lado a otro, trabajando en un proyecto para que las próximas generaciones de mestizos reciban la educación necesaria para controlar su magia sin miedo a esconderse. Haechan se unió poco después, y los Nixes también. Incluso propusieron la idea de crear su propia escuela, como la del Gran Árbol, pero abierta a todos aquellos que deseen aprender más sobre la magia con la que nacieron. Además, el príncipe se ha convertido en alguien de confianza e inspiración para todo Nix.
Renjun, por su parte, fue coronado como Rey del Norte al cumplir la mayoría de edad. No fue una decisión fácil, tomó su tiempo, pero al final se armó de valor para escribir su propia historia. Ahora es un líder, la persona que siempre quiso ser, aquella de la que se siente orgulloso… y de la que todos lo están. Gobernar no es sencillo, nunca lo ha sido, pero ahora hay luz en su camino. Con el apoyo de su hermano y de personas que, sin darse cuenta, se convirtieron en su familia, el Reino del Norte sigue en pie.
Hoy es la primera celebración de las Fiestas del Lago que Renjun vivirá como rey.
Muchos podrían pensar que está atareado, estresado, sumergido en responsabilidades. Pero la verdad es que, mientras él está quién sabe dónde con Jeno, es Chenle quien se encarga de casi todo.
—He dicho más de tres veces que cambien las mesas. No quiero que estén esparcidas, es una cena familiar, no un baile. Lo haría yo mismo, pero ahora mismo estoy lidiando con un problema de nieve. —Chenle suspiró, agotado.
—Príncipe, ¿quiere las figuras de cristal a los costados del pasillo? —preguntó una de las encargadas de la organización.
—No, habrá niños presentes y no quiero accidentes.
El palacio había sido renovado en todos los sentidos, pero la magia seguía intacta. En primavera esparcía flores por todos lados (ahora que podía). En verano hacía que cualquier rincón se sintiera el doble de caluroso. En otoño, los vientos se colaban incluso en habitaciones cerradas. Y en invierno… Bueno, en invierno la nieve aparecía en cualquier parte, y si no se controlaba a tiempo, se formaban torres de nieve y pequeñas avalanchas.
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The Crown
FanficCuatro reinos, una sola corona. Una maldición que cayó sobre el Príncipe Chenle y desató un mar de preguntas. Los sucesores al trono de cada nación se van a unir en una búsqueda de respuestas. Pero para cambiar la historia, primero deben conocer el...
