-¡Buenos días! -dijo Jisung tan alegre como si él fuese el que estuviera cumpliendo años. Dejó un beso en la frente de Chenle cuando este abrió los ojos con gran pereza.
La mañana estaba deslumbrante y eso se podía apreciar gracias a los rayos del sol que se escapaban entre las cortinas e iluminaban la habitación. Jisung abrazó a Chenle, respirando e inhalando muy lento antes de hacerle cosquillas en la mejilla usando su nariz.
-Feliz cumpleaños. Espero que este día sea el mejor para ti. Yo me encargaré de eso. -Jisung besó con suavidad a Chenle-. Me encargaré de que este día lo recuerdes para siempre.
-Gracias. -La sonrisa que Chenle mostró transmitió todo lo que con palabras no podía describir.
-Pensé en todo un discurso, como decir que agradezco que hayas nacido y demás. Pero dije al final: es demasiado.
Chenle se rio entredientes.
-Para mí nunca es demasiado cuando se trata de ti.
-Entonces empiezo con mi discurso, página uno de doscientos setenta y nueve.
Chenle rio muy alto. Se incorporó lentamente, bostezando y estirando un poco el cuerpo antes de recordar que debajo de las sábanas estaba completamente desnudo y Jisung ya estaba vestido para el día.
La habitación en la noche había quedado hecha un completo desastre, pero incluso se veía decente, lo único que arruinaba el orden era la cama. Jisung se había tomado la molestia de levantarse por primera vez en la vida más temprano de lo usual.
Chenle se puso de pie con una sábana envuelta en su cintura mientras que Jisung quitaba las demás. Justo en ese momento de tranquilidad donde ninguno hablaba, pero se sentía total comodidad uno de los celulares empezó a sonar. Era el suyo. Trató de buscarlo por todos lados, no recordaba en donde lo había puesto luego de llegar del paseo al muelle, si recuerda haberlo sacado y dejado junto a su pequeña maleta, pero no recuerdo en dónde. Por suerte Jisung si sabía dónde estaba todo, tomando el celular de su novio de una de las mesitas de noche a cada lado de la cama.
-No han parado de llamarte tus hermanos. -Jisung le pasó el celular a Chenle quién ni se molesta en revisar o devolver la llamada-. Quise contestar, pero imaginé varios escenarios donde tu hermana gritaba porque yo contestaba y no tú.
Chenle asintió en respuesta, sonriendo por lo que había dicho. Le hacía algo de gracia pensar en lo enojados que estarían sus hermanos porque era la hora y no atendía el teléfono. Fue directo al cuarto de baño, algo avergonzado como si anoche Jisung no hubiera visto todo de él.
Cuando se miró al espejo las marcas en su cuello, clavículas y pecho no tardaron en dejarlo casi sin aliento. Suerte que solo estaban él y Jisung, nadie más, aparte dudaba mucho de que hoy saldrían. La ciudad tenía muchos encantos, además de tener muchos centros turísticos también llegaba a ser encantador sus lugares pequeños, pero ninguno de los dos quería salir a parecer turistas. Se tomó su tiempo en la ducha, demasiado, más de lo que acostumbraba. Al salir del baño la cama tenía nuevas sábanas, las otras se imaginó que Jisung las puso a lavar. Tal vez solo era por el día, el cumpleaños de Chenle, pero Jisung estaba un poco más servicial de lo que siempre ha sido. Lo que el peligris no comprendía era la sonrisa y el ánimo con que hacía todo. Si era sincero cuando hacía algo por las personas que quiere también lo hace feliz, solo pasa que él si no sabe demostrarlo.
Chenle se terminó de arreglar, justo antes de salir de la habitación vio en una de las mesitas de noche un sobre, una carta con un sello color naranja. La tomó en mano y volteó para ver de qué se trataba, encontrando sola la inscripción "Ábreme". Así que lo hizo, con una tonta sonrisa en su rostro.
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The Crown
Fiksyen PeminatCuatro reinos, una sola corona. Una maldición que cayó sobre el Príncipe Chenle y desató un mar de preguntas. Los sucesores al trono de cada nación se van a unir en una búsqueda de respuestas. Pero para cambiar la historia, primero deben conocer el...
