Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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22 de febrero del año 2022
Estaba pensando si debía escribir dos entradas diferentes esta vez, pero al final decidí hacer una sola, ya que ambos temas son una reflexión de la historia de Gedeón.
Sentía muchas ansias respecto a la historia de este hombre, porque la duda siempre ha sido mi fiel compañera. Es una buena amiga, en tanto que ayuda a ser curiosa, a explorar, a saber, pero su lado malo es que puede hacer que te cuestiones a ti misma demasiado. Que cuestiones a las personas demasiado. Que cuestiones a Dios, incluso.
A lo largo de mi camino, he llegado a la conclusión de que puedo dudar de mí, pero no de Dios. Confío en él como no confío en nadie, ni siquiera en mi propia sombra. Es una forma cansada de vivir, a veces mis crisis de ansiedad no me dan tregua, pero Dios nunca falla al darme paz. A veces le pido que me ayude a confiar más en la gente, pero también le agradezco mi capacidad de visualizar diferentes probabilidades e intuir cosas y personas, le agradezco la inteligencia que me ha dado. Es difícil entender un balance entre astucia y nobleza, pero aun así pido poder lograrlo.
Por eso quería leer la historia de Gedeón. Quería saber si las dudas que él tenía eran inseguridad respecto a sí mismo o inseguridad respecto a Dios. También quería saber cómo alguien que es nada puede aspirar a ser algo grande.
Habiendo terminado de leer la parte que concierne a su historia, me siento identificada con él. No con el Gedeón exitoso (mucho menos con el Gedeón de múltiples parejas sexuales, Dios me libre LOL), sino con el Gedeón que duda. Y lo hizo tanto... No solo dudó de sí mismo, sino también de Dios.
Pero había algo en su duda y en su inseguridad... Él pidió a Yavé pruebas respecto a si él realmente era Dios, pero cuando leí no me dio la impresión de que tuviera ganas de cuestionar a Dios, sino más bien... temor a creer. Temor a dar un paso a ciegas, temor a confiar y no ser suficiente para el plan de Dios. Y, tal vez..., anhelo. No me consta, pero creo que Gedeón, en el fondo de su corazón, anhelaba confiar, creer y poder estar a la altura de la misión de Yavé.
Y creo que Yavé vio esto en su corazón, por eso en lugar de castigarlo por incrédulo y descartarlo por inseguro, lo guio y lo ayudó. Incluso le dio opciones, un plan B en caso de que tuviera miedo de atacar muy directamente a los madianitas. Dios simplemente sabe lo que cada corazón necesita, incluso los corazones atribulados e inseguros.