Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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12 de febrero del año 2023
No soy ajena a este término: "falso profeta". No obstante, es la primera vez que me cuesta diferenciar al falso profeta del verdadero.
Nunca le he prestado atención a eso de los profetas. Incluso ahora, hay mucha gente que habla sobre el futuro. Yo, simplemente, ignoro a todos. Por eso los libros de profecías son tan interesantes para mí, me ayudan a dar un vistazo a un mundo completamente nuevo.
Cuando leí este capítulo, me costó identificar a Hananías como un falso profeta, porque lo que decía se leía auténtico. Hablaba con respeto a Yavé, hablaba sobre el dominio de Nabucodonosor sobre Israel y el mismo Jeremías dijo "así sea" a su profecía...
Fue cuando leí por segunda vez (ya conociendo cuál fue el final de Hananías) que comprendí.
Hananías mintió de la peor forma: mezclando mentira con verdad. Lo que dijo del yugo de Nabucodonosor no fue algo errado, pero sí lo estuvo lo que dijo sobre los dos años. Yavé dijo que Israel estaría bajo el yugo de Nabucodonosor y, si mal no recuerdo, no dijo que solo sería por dos años.
Es más, el discurso de Yavé apuntaba a hacer que Israel recapacitara y volviera a su camino. Hananías en ningún momento instó a Israel a cambiar y mejorar. Solo les dijo que dentro de dos años todo estaría bien porque el dominio de Nabucodonosor sobre ellos se rompería.
Jeremías le dijo "así sea", porque estaba manifestando su deseo de que las cosas sucedieran de ese modo, no porque estuviera secundando esa profecía. Es más, luego de decir "amén", procede a rectificar a Hananías. Le dice que los profetas siempre han profetizado sobre cosas malas, porque su trabajo es advertir al pueblo. Y le dice que el que profetiza paz... Pues hay que esperar a que la profecía se cumpla para saber si es un profeta verdadero.
Hananías no cedió e incluso se atrevió a romper el yugo de madera que Jeremías tenía en el cuello, volviendo a hablar en nombre de Yavé.
Fue por eso que Yavé lo castigó. No fue solo por mentir, fue un conjunto de cosas. Fue por tomar su nombre falsamente, por mentir, por no corregirse cuando Jeremías lo conminó a hacerlo, por ofender a Jeremías y... porque había necesidad de evidenciar su mentira y no era factible esperar a que los dos años pasaran (para que la advertencia quedase grabada en el pueblo, el castigo tendría que suceder cuando la profecía de Hananías todavía estuviera fresca).
Este capítulo, en general, me dejó pensando en lo fácil que es caer en la trampa de los falsos profetas. Gente que, como Hananías, dice venir en nombre de Yavé y que no se rectifica cuando se le encara al respecto.
¿Y yo? ¿Qué pasa si algo de lo que digo se toma como si yo intentara alejar a la gente de Yavé? Soy demisexual y creo que el amor romántico va más allá de la carne, tal como el amor que no es romántico. ¿Qué pasa si me acusan de ser una falsa hija de Dios? Me lo he preguntado muchas veces... y todas esas veces Yavé me ha respondido, ha puesto en mi camino cosas, situaciones y personas que me han hecho recordar que soy su hija y que hago bien al aclarar siempre que lo que yo represento de él es su amor. Solo eso.
Yo pido... Pido a Yavé poder identificar a los falsos profetas. Y pido jamás ser una, que él cambie en mí lo que desee cambiar. Pido siempre recordar que yo no estoy aquí para ser gurú/profeta de nada, solo para compartir su amor y escribirle, porque esos son los dones que él me dio.