Salmos 12:8 | Labios lisonjeros y doblez de corazón

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22 de octubre del año 2022

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22 de octubre del año 2022


Este salmo es el primero sobre el cual escribo una reflexión, y no porque los anteriores no me hayan hecho reflexionar. La cuestión es que este salmo en particular toca un tema que siempre me ha provocado inquietud.

Es usual tener labios lisonjeros en este mundo y eso no se ve como algo malo. Es normal decir mentiras blancas, es normal hacer parecer más bonito un producto que vas a vender, es normal no decirle X cosa a alguien mientras sí le dices esa cosa a otra persona sin que se entere la primera. Es normal tener doblez de corazón. Es normal hablar a espaldas de otros y mostrarle a estos otros una sonrisa amigable cuando los tienes delante.

Siempre he tenido problemas para encajar por esta razón. Incluso antes de acercarme a Yavé, siempre me he llevado mal con los chismosos y los mentirosos. A veces les he dicho directamente que no hagan eso, a veces he decidido, simplemente, alejarme de ellos. No han sido pocas las ocasiones en que me han tildado de grosera o muy radical por esta actitud.

En mi último trabajo presencial, simplemente no encajé porque no era amigable con mis compañeras las chismosas(?). ¿No pueden hablar cosas buenas de la gente? ¿A mí por qué me tiene que importar que Luisito del área de tecnología le puso el cuerno a su esposa con Panchita del área de recursos humanos? xD

Creo que se entiende mi punto. Como sea..., en mi trabajo presencial actual tengo que vender. Nunca me ha gustado vender, porque no veo el sentido de hacer parecer algo mejor de lo que es. Ese algo simplemente es y quien lo necesite lo comprará. Si no, no lo comprará. Ya está.

Aun así, he notado que lo he hecho. Por cumplir mi trabajo, me he preocupado más por vender que por decir la verdad. Si digo que no tenemos un producto, me regañan. Si digo que un producto no va a durar demasiado tiempo, me regañan. Si digo que X producto con precio bajo no lo tiene por promoción, sino que el cliente puede comprarlo cuando quiera en el futuro, me regañan. Si ofrezco un producto de menor precio que al cliente le va a servir más, ¡me regañan! JAJAJAJA.

A lo que voy es... Actualmente estoy en un área gris entre labios lisonjeros y honestidad. Luego de que deje este trabajo que Yavé puso en mi camino (cuando él así me lo indique), ¿qué camino tomaré? ¿Optaré por hacerle concesiones a ese tipo de comercio? (quiero creer que el comercio honesto sí existe) ¿Optaré por ser radical y le diré a alguien que se ve horrible solo por no mentir? ¿Cuál es el límite? ¿En qué momento un cumplido inocente a alguien poco agraciado se convierte en mentira? Tampoco quiero ir por la vida siendo grosera con la gente y escudándome en "Soy honesta".

Que Yavé me dé sabiduría para descubrir el límite.

MPLB: Mi Primera Lectura BíblicaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora