Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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25 de febrero del año 2022
Estos dos versículos resonaron en mí, porque cierto es que Yavé pide que honremos a nuestros padres, pero igualmente cierto es que incluso nuestros padres no son infalibles al conocer sus caminos.
Nuestros padres, tal como los padres de Sansón, aconsejarán lo mejor para nosotros, según la definición que ellos tengan de "lo mejor". A veces coincide con lo que deseamos, a veces no.
Suele decirse que el que desobedece a sus padres necio es, pero ¿qué hay de los casos como los de Sansón? Esas veces en que los hijos desean hacer algo que los padres no aprueban, pero eso se debe a que Dios está moviendo los hilos para formar sus misteriosos caminos. Incluso los mejores padres no tienen forma de predecir esto, incluso ellos son humanos.
Un error que es necesario cometer, una caída que es necesario tener, un dolor que es necesario enfrentar, felicidad que es necesario obtener o brindar a alguien más, autodescubrimiento que es necesario hacer, experiencias que es necesario tener... Para Dios nada está oculto. Todo lo que ocurre, ocurre por algo.
Cierro esta reflexión con dos preguntas.
Como hijos, ¿somos lo suficientemente sabios para distinguir entre un mero capricho y una decisión necesaria?
Y...
Como padres, ¿somos lo suficientemente sabios para aceptar que es Dios quien guía los pasos de nuestros hijos y que es necesario que ellos experimenten ciertos dolores para aprender?
Y, hablando de aprender... Si algo podemos aprender de todo esto, es que los caminos de Dios son misteriosos, pero siempre tienen un propósito.