Números 20:29 | A mayor rango, mayor exigencia

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24 de abril del año 2022

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24 de abril del año 2022


Fue ayer que leí este capítulo de Números. Decidí escribir una reflexión al respecto, pero fue luego de googlear una pregunta que giraba y giraba en mi cabeza.

Es sobre las palabras que Yavé dio a Moisés y Aarón, cuando les dijo que por no creer en él y santificarlo ante la gente de Israel ellos no entrarían a la tierra prometida.

Fue solo cuando googleé y leí que Moisés desobedeció la orden de Yavé por el enfado que sentía que volví a leer el capítulo y caí en la cuenta. El artículo que leí mencionó cuatro errores de Moisés en este capítulo, pero yo no quería venir y repetir lo que X artículo decía. En lugar de eso, quería reflexionar sobre lo ocurrido con la información adquirida.

Me tomó un día.

Y estoy aquí, lista para abordar este tema, con la venia de Yavé.

No voy a profundizar en los dos errores que recuerdo haber leído y que considero más relevantes, porque sabemos que Moisés golpeó la peña en lugar de hablarle y que dio a entender con sus palabras a la gente que Aarón y él les daban agua en lugar de Yavé. Lo sabemos.

Mi reflexión más bien es... A estas alturas, Yavé había perdonado cosas peores a otras personas. Los israelitas hablaban contra él todo el tiempo, cedían al enojo todo el tiempo y se quejaban. Incluso adoraron a una estatua. Con todo lo que había entregado Moisés a él, ¿por qué Yavé lo castigó?

Precisamente porque era Moisés.

Y porque era Moisés, aquel en quien Yavé confiaba más, aquel a quien defendía más, aquel a quien hacía caso, aquel a quien le hablaba cara a cara, aquel a quien protegía incluso de Aarón y Miriam, aquel a quien amaba sin dudar. Porque era Moisés.

Porque aquellos a quienes más amamos son aquellos en quienes más confiamos; y aquellos en quienes más confiamos son aquellos a quienes más exigimos. No solo esperamos todo de ellos, más exacto sería decir... Estamos seguros de que ellos estarán ahí para nosotros. Yo estoy segura de que mi papá me brindará consejo siempre que yo converse con él, incluso si es algo que él no comparte o no le agrada. Yo estoy segura de que mi mamá vendrá corriendo a mí si me accidento, sin importar si vive a varias horas de distancia.

Y así como yo me sentiría si mi papá es intransigente con mi pensar o mis decisiones, así como yo me sentiría si mi mamá no está conmigo en caso sufra yo un accidente... Así se sintió Yavé cuando Moisés obedeció y entregó su corazón a la ira en lugar de obedecerlo y entregarle su corazón a él.

Tal vez multiplicado por mil, porque es Dios. Por alguna razón creo que Dios siente de una forma proporcional al tamaño de su corazón; y su corazón debe ser gigantesco. Infinito.

Así que cierro esta reflexión con las siguientes palabras: la próxima vez que sienta que él me exige demasiado, agradeceré también que él me esté entregando un rango tan alto en su corazón.

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