Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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22 de septiembre del año 2022
He estado relativamente... enganchada con el libro de Nehemías. Supe de la reedificación del muro de Jerusalén gracias a un devocional, pero leerlo completo es diferente.
Esto me toca de una manera un poco más personal que una mera reflexión, así que no estaba muy segura sobre escribir esta entrada, pero me arriesgaré.
Admiro la fe de Nehemías, porque estoy en una situación similar. Hace unas semanas terminé de escribir el primer libro de MESIÁNICA. Lo hice justo para los Wattys, pero por un error risible de diferencia horaria no lo pude inscribir. He tomado este tiempo para releer y hacer correcciones, pensando que, si las puertas de ese concurso se cerraron, por algo será. Aunque me dolió (escribí ese libro en unos... dos meses y tanto, exclusivamente para ese concurso), confié en Yavé.
Confío en él.
Antes de ayer vagué por la web y terminé en las bases del concurso de novela Alfaguara 2023. Lo primero que pensé fue: "Esto es algo demasiado grande, son las ligas mayores", pero algo en mí quería intentarlo. Cuando oré esa noche le dije a Yavé que quería intentarlo, porque quería que la gente que no tiene acceso a él por la basura que abunda en internet pudiera conocerle a través de Mesiánica, pero también le dije que tenía miedo de fallarle a él. Puedo decepcionar a mucha gente y vivir con ello, pero no podría vivir sabiendo que le decepcioné a él.
Le dije que, si era su voluntad que yo participara en ese concurso, me proveyera con el dinero necesario para los envíos y todo lo que hay que hacer. Y le dije que, ganara o perdiera, todo estaba en sus manos, que aceptaría cualquier cosa que él pusiera en mi camino.
A pesar de que mi trabajo apenas me da dinero para el sustento de mi familia, me puse en manos de Yavé. Comprendo a Nehemías, quien tomó una tarea relacionada a algo incierto y nuevo para él por fe.
Y comprendo lo que se siente cuando obtienes las herramientas necesarias para tu empresa. Lo comprendo porque ayer, cuando iba a la imprenta para averiguar el precio de impresión de mi manuscrito, encontré un segundo trabajo.
Contrario a lo que suelo hacer, fui a tocar la puerta y, sin importar que no tuviera currículum encima, pedí una entrevista. Es una veterinaria que acaba de abrir. El jefe me dijo que necesitaba una mujer en el turno de la tarde y me preguntó si podía empezar ese mismo día. De nuevo, contrario a lo que suelo hacer y a pesar de saber nada sobre veterinarias, le dije que sí. En esos momentos, sentí a Yavé ahí. Antes de darme cuenta, había dado los pasos y había hablado. Fue muy raro y ningún escéptico va a poder comprender mi certeza de que Yavé estuvo ahí, pero yo fui quien lo vivió y quien lo sintió... El estupor cuando a los chicos que entrevistaron antes que a mí les dijeron que los llamarían y a mí me contrataron de inmediato porque necesitaban a alguien ese mismo día.
El estupor cuando sabes que estás en el momento preciso en el lugar preciso porque fuiste colocado ahí por una razón.
No quiero cantar victoria antes de tiempo, pero tengo fe y quiero compartir esta fe. Mantengo mi palabra, sea cual sea el resultado del concurso o incluso si no logro enviar mi manuscrito, no reclamaré. Confío en que, si él ha puesto esto en mi camino, por algo es, ya sea para darme la victoria o para ayudarme a aprender de una derrota.
No puedo no empatizar con Nehemías, porque aunque su tarea fue mil veces más grande y peligrosa que la mía (vamos, es Jerusalén y tenía a reyes y soldados en contra xD), sé lo que se siente tener fe y que Yavé te dé las herramientas para hacer algo.