Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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9 de octubre del año 2022
Mi segunda leída.
Tal como antes, adoré cada momento de lectura. Aun así, como es comprensible, noté cosas que no mencioné la primera vez.
Sigo pensando que prefiero querer agradar a Yavé por amor al bien que por temor, pero a la vez reafirmo que hay cierto temor aceptable para mí: el temor a dar por sentado su amor.
Curiosamente, escuché en un podcast algo que me dejó pensando... Por ahí oí que el temor a Dios salva del temor al hombre. Es decir, se usa el temor a Yavé como bálsamo o distractor en los momentos en que el temor al mundo nos quiere doblegar. En este caso particular..., no lo sé. Todavía no sé qué pienso de esto, hmmm...
Esto es como... usar el miedo a Yavé de modo eficaz, pero sin borrarlo. Sigues temiendo a Yavé.
No sé si eso sea para mí, pero admito que PUEDE haber situaciones extremas en que lo consideraría: infligirme temor a Yavé para no caer en el temor al ser humano.
Volviendo a Job, no me agradó lo que hicieron sus amigos. La primera vez que leí tampoco me agradó, pero olvidé mencionarlo, creo. Y... me sorprendió que se hiciera mención a que la luna no tiene brillo. ¿En qué época se escribió la Biblia? ¿Cómo descubrieron que la luna carecía de fulgor propio?