Proyecto «Conociendo a Yavé».
Básicamente, el análisis bíblico de una criticona que terminó siendo Ovejhacendosa. Mis primeros pasos, pensamientos que pueden o no cambiar con el paso del tiempo.
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18 de diciembre del año 2022
El versículo cuatro y el versículo cinco de este capítulo son una oda a la complejidad. No solo tenemos dos proverbios que, aparentemente, se contradicen, sino que los tenemos uno al lado del otro. ¡Esto fue adrede, mamá!
Creo que la gente no le da a las "contradicciones" el mérito que debería. Yo adoro encontrar cosas así aquí, porque una de las primeras cosas que aprendes cuando conoces a alguien es que las contradicciones forman parte del ser. Somos complejos y contradictorios, pero consecuentes dentro de nuestra lógica ilógica y simples.
Encontrar estas complejidades en la Biblia me hace recordar que estamos hechos a imagen y semejanza de Yavé. Si el ser humano es complejo, ¡cuánto más lo es Dios! Es complejo y simple... Aconseja una cosa al mismo tiempo que otra, cada una con su propio contexto y especificación.
No le respondas al necio según su necedad, pero responde al necio según su necedad.
¡Me encanta esto!
La sabiduría de Yavé dice: aprende cuándo es sabio responderle al necio y cuándo no, aprende de qué modo hacerlo, aprende a no dejarte arrastrar por su necedad y también a navegarla para entregar el mensaje del modo adecuado. Aprende cuándo sí y cuándo no. Y el sí no anula al no, ni el no anula al sí. Por contradictorios que parezcan estos proverbios, en realidad, son sumamente consecuentes.