Día 9.8

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Con la soledad abrazándome, en calma y sin prisa, Me sumerjo en el tiempo, en esta pausa precisa, En el rincón del ser, en la esencia del momento, Decidiendo en qué invertir mi alma, mi pensamiento.

Como hilos de seda, tejidos en la distancia, Selecciono cuidadoso, en esta danza de fragancia, En quiénes compartir risas, sueños y confesiones, En quiénes sembrar mi tiempo, en tiernas conexiones.

Entre libros y canciones, yacen secretos y tesoros, Busco almas afines, en sinceros encuentros, En la quietud del instante, encuentro mi camino, Con quienes compartan sueños, en este destino divino.

Y así, la soledad se torna cómplice sabio, Guiándome en la elección, sin desvíos ni desmayo, Pues es en esos lazos, en las risas compartidas, Que encuentro la plenitud, en estas vidas compartidas.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora