Día 13.11

2 0 0
                                        


En las sombras acechan, pero no me intimidan, He forjado mi alma en llamas, en noches sin fin, Con cada pesadilla, me hice más fuerte, Y ahora, en mi camino, ninguna oscuridad me despierta.

Soy dueño de mi vida, de mis pasos y decisiones, No habrá lugar para sus siniestras invasiones, He desterrado sus sombras, he expulsado sus artimañas, Mi ser se alza erguido, en victoria y hazañas.

Cada día es una proeza, una monótona epopeya, Agradecido por los pájaros, su canto que recrea, La música en mi alma, las notas que me abrazan, El mate compartido, el cigarrillo en la calma.

Así avanzo con orgullo, con empeño y valentía, Enfrentando a las sombras, con fe y alquimia, He construido mi fortaleza, mi propio refugio, Donde el amor y la paz son mi eterno tributo.

No lograrán tirarme abajo, pues me elevo como el viento, En cada esquina de mi vida, un universo en movimiento, Agradezco las lecciones, los desafíos y los cambios, Cada día, una oportunidad de seguir adelante, sin rangos.

En las pesadillas hallé mi fuerza, mi poder interior, En la vida monótona, un canto, un valor superior, Las sombras se desvanecen, no hay espacio en mi morada, Pues soy el dueño de mi vida, la historia está sellada.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora