Algún día, en el silencio abrazador, La soledad se desvanecerá sin dolor, En el ocaso de la tristeza y el pesar, La compañía cálida vendrá a posar.
Las lágrimas serán dulce nostalgia, Recordando días de melancolía, Pues el corazón, con firmeza y paz, Encontrará la calma, sin más.
En el río del tiempo, el alma fluye, Cambiando, creciendo, siempre huye, De la amarga soledad, sin cadenas, Hasta hallar la paz en tierras serenas.
Entonces el alma danzará ligera, Encontrará la dicha verdadera, Un día, el sol brillará con esplendor, Y la soledad dejará de doler, sin temor.
En el abrazo cálido de otro ser, La soledad se desvanecerá al caer, Y en la plenitud del encuentro sincero, La vida tomará un rumbo nuevo, ligero.
Así, con el tiempo como aliado, La soledad se irá desvaneciendo a su lado, Y en la danza del destino y el amor, El alma encontrará su hogar y esplendor.
ESTÁS LEYENDO
Diario de un poeta
PoesíaEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
