Día 9.14

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En la vastedad del silencio me encontré, Un alma errante en la soledad perdida, Donde las moscas danzaban sin temer, Y el viento susurraba, alma afligida.

En el abrazo de un bosque inmenso y frondoso, Donde los pinos alzaban su cimera, Sentí la inmensidad, mi ser confuso, Perdido entre sombras, sin brújula certera.

Las moscas curiosas se acercaban a mirar, Si en mi pecho aún latía el fuego ardiente, Y yo, en la penumbra, dejaba vagar, Mi mente entre memorias y presente.

El viento, cómplice fiel de mi desvelo, Clamaba libertad en su rugir salvaje, Y en el eco del bosque, un rincón de consuelo, Donde perdí mi esencia en este viaje.

En la paz del pinar, la noche caía, Y las sombras danzaban al compás del alma, Cautivo entre sueños y melancolía, Descubrí en el silencio la calma.

Solitario en mi mundo, la vida me invita, A descubrir la fuerza que en mí reside, En la quietud del bosque, mi esencia se agita, Y en el murmullo del viento, renace el alma viva.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora