Día 11.7

3 0 0
                                        


Buscamos desesperados, ser vistos y comprendidos, Pero en la vorágine de miradas apresuradas, Nos reducen y fragmentan, dejando sueños perdidos.

En la vorágine de la atención ajena, nos sumimos, Esforzándonos por destacar entre la multitud, Pero al tapar la vista de quienes buscan brillo, Nos convierten en cenizas, sin piedad ni virtud.

¿A quién culpar en esta danza caótica y aberrante?, Cuando la voracidad del ego nubla la empatía, Nos aferramos al poder y la fama, sin mirar atrás, Y sin darnos cuenta, se desvanece la armonía.

Somos marionetas en el escenario del egoísmo, Buscando aplausos y ovaciones efímeras, Pero olvidamos que el corazón, siempre es el mismo, Y en la esencia de todos, hay historias sinceras.

Es tiempo de despertar del sueño superficial, De mirar más allá de las apariencias engañosas, Encontrar la conexión humana, lo esencial, Y en la empatía sincera, ser almas generosas.

No queda a nadie a quién culpar, sino a nosotros mismos, Por dejar que el ego guíe nuestros pasos errantes, Es hora de unirnos, de sanar los abismos, Y construir un mundo donde todos seamos amantes.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora