En el bullicio de la política y distracciones vanas, Me hallaba inmerso, perdido entre la multitud, Una voz interna clamaba por encontrar mi sendero, Mientras el mundo giraba sin certeza ni quietud.
Sentimientos de insignificancia me abrazaban, En un universo vasto y desconocido, Y en la encrucijada de mi ser, me detenía, Sin saber qué camino tomar, sin rumbo definido.
La poesía, fiel compañera de mi alma, Era mi refugio, mi desahogo y mi consuelo, Aunque sus frutos aún fueran escasos, Sus versos me sostenían, siendo mi anhelo.
En el fluir de palabras plasmaba mis inquietudes, Los pensamientos que danzaban en mi mente, En cada verso encontraba liberación, Y en cada estrofa, un fragmento de mi presente.
Quizás no encontrara aún el reconocimiento, Ni la gloria que anhelaba en mi poesía, Pero en su esencia hallaba mi verdadero ser, Un encuentro íntimo con mi propia armonía.
En medio del caos, la poesía era mi calma, Mi luz en la oscuridad, mi norte y mi guía, Un faro que me indicaba el camino a seguir, A pesar de las dudas que en mí surgían.
Así, entre política y distracciones baratas, Seguiría escribiendo mi propio destino, Con la poesía como mi aliada y mi fuerza, Hasta encontrar mi propósito genuino.
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Diario de un poeta
PoesiaEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
