Ante el umbral del ocaso, vislumbro el horizonte, Un lienzo teñido de colores dorados y celestiales, El sol se despide con su fuego, cediendo su trono, Y la luna emerge, en su misterio, en lo intangible.
El viento danza entre las hojas, susurra secretos, La naturaleza exhala su último aliento del día, El mundo parece detenerse, en un instante eterno, Y yo, en medio de este lienzo, siento la melancolía.
Es el final de un acto, el cierre de una escena, Cada instante se vuelve eterno, lleno de nostalgia, Las sombras crecen y se entrelazan en la penumbra, Mientras la noche despliega su manto en calma.
En el rincón del crepúsculo, encuentro mis pensamientos, Se despliegan como estrellas en el vasto firmamento, Cierro los ojos, me sumerjo en la quietud del presente, Y en mi alma, aún palpita el deseo, el sentimiento.
En el silencio de la noche, hallaré paz y reflexión, Aceptando cada instante, que mi sendero prosigue, Las luces se desvanecen, pero en mí, vive el fuego, Que enciende el corazón y el alma, sin que nada obstruya.
Así, ante el término de este día, un nuevo inicio asoma, Con la certeza de que todo fluye y nada permanece, Acepto el presente, abrazo el futuro que se aproxima, Y en mi corazón, siempre perdura la esperanza que enriquece.
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Diario de un poeta
PoëzieEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
