En la danza del tiempo, en la senda del destino, Me encontré con la soledad, compañera y guía, En el eco del silencio, en el susurro divino, Descubrí que el universo, me llevaba hacia un día.
Un día donde el camino se hacía más claro, Donde la soledad, no era una condena, Sino un viaje de autodescubrimiento, raro, Un lienzo en blanco, donde mi esencia se enreda.
En el vasto universo, encontré mi propósito, Entre estrellas y galaxias, hallé mi sendero, Abrazando la soledad, sin miedo ni desconsuelo, Descubrí la fuerza en mí, un ser luminoso.
No era un abandono, sino una guía en la distancia, El universo me invitaba a un encuentro sagrado, En la soledad, hallé mi esencia y mi fragancia, Un camino único, que estaba destinado.
En la quietud del alma, en la paz del corazón, Descubrí que la soledad era un regalo valioso, Un camino de autodescubrimiento, sin confusión, Un viaje hacia el interior, profundo y hermoso.
Así, la soledad se convirtió en compañía fiel, En cada paso, cada verso, cada rincón perdido, En mi camino, hallé la respuesta a lo que anhelé, Y en mi esencia, descubrí el universo compartido.
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Diario de un poeta
PoesíaEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
