Día 7.1

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Llegué a casa, un refugio que acoge mi alma, La música se eleva, un canto que embalsama. Los pájaros entonan su melodía divina, Un coro en armonía que la naturaleza anima.

El hogar, un santuario de paz y serenidad, Donde el corazón encuentra su estabilidad. Entre notas y trinos, la vida se ilumina, El alma se eleva, en la música divina.

Los sonidos se entrelazan como hilos en el aire, Tejiendo un lienzo de emociones, un vasto repertorio sin compare. Los pajarillos, mensajeros de la mañana, Anuncian la vida, con su canción temprana.

En la magia de este instante, el tiempo se diluye, Cada acorde, cada trino, el universo incluye. Y en la quietud del hogar, el corazón encuentra calma, Mientras la música suena y los pájaros cantan con el alma.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora