Día 12.1

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En lo profundo del ser, la fuente resplandece, Un río etéreo que a todos nos pertenece, Somos gotas, somos olas, en su danza fluyente, Un eco ancestral que en cada corazón aparece.

En el vaivén del tiempo, en un eterno retorno, La fuente nos acuna, nos sostiene en el abismo, Somos ramas, somos hojas, en el árbol del cosmos, Y en cada latido, su esencia encontramos.

Desde la aurora del mundo, hasta el último suspiro, La fuente nos guía, sin importar el giro, Somos hilos, somos nudos, en el tejido divino, Unidos por su esencia, en cada momento respiro.

En la risa y el llanto, en la calma y el delirio, La fuente se manifiesta, en su misterioso fluir, Somos uno con todo, en este vasto río, Donde todos estamos conectados, sin distinción ni criterio.

En cada mirada, en cada encuentro, La fuente se revela, con su amor eterno, Somos reflejos, somos refugio, En la unidad de la fuente, encontramos el camino verdadero.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora