Día 10.1

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Después del encierro, la calma inundó mi ser, Un mundo sereno, sin toxinas ni malas amistades, Oídos sordos al murmullo que hablaba de mí, En ese sendero, tu feminidad descubrí.

Sutil y frágil, pero fuerte y decidida, Con una mirada, determinante y atrevida, Obra de arte, regalo de los dioses divina, En tus encantos, mi corazón fascina.

No te conozco aún, pero en mi ser hay certeza, De que algún día, nuestros caminos se entrelazarán, Y seré para ti, un alma entregada con pureza, Regalándote mi mundo, sin dudar ni vacilar.

Anhelo el encuentro, donde nuestros sueños se alíen, Un universo compartido, donde los días se fundan, Y así, en tu esencia, el amor y el destino brillen, En ese encuentro, juntos, nuestra historia refunda.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora