Era ella, misteriosa y fascinante, una llama ardiendo en la noche, Una fuerza imparable, un torrente de pasión, una estrella en su derroche. En sus ojos, chispas de fuego, y en su risa, el eco del viento, Era como dinamita, lista para explotar en un deslumbrante momento.
Cautiva de su mirada, me perdí en sus laberintos sin final, Un abismo de emociones, un viaje sin rumbo, en su mundo infernal. Sus palabras, fauces de tigre, podían curar o causar heridas, Era como dinamita, en cada gesto, la promesa de mil vidas.
Su presencia, un torbellino, dejando huellas en cada lugar, Como una estrella fugaz, brillando intensamente en su andar. Su mente, un universo de ideas, ideas que podían cambiar la historia, Era como dinamita, despertando la conciencia, creando una euforia.
En el vaivén de sus pensamientos, encontraba secretos y misterios, Una rebelde sin causa, desafiando al tiempo y sus criterios. Su alma, un enigma en constante búsqueda de lo desconocido, Era como dinamita, detonando el presente, rompiendo lo establecido.
No lo sabía, pero algo en mí presentía que ella era tempestad, Un huracán de emociones, un vendaval de sensaciones en verdad. Con cada paso, transformaba la realidad, dejando su huella, Era como dinamita, con el poder de cambiar el curso de la estrella.
Y así, en el silencio de mis pensamientos, rendido ante su esencia, Descubrí que ella era fuego, y yo, un soñador en su presencia. Era como dinamita, dispuesta a estallar en mil colores y travesías, Y en ese encuentro con la vida, comprendí que junto a ella, florecía
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Diario de un poeta
PoesíaEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
