Día 10.9

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En el vasto entorno, mis ojos escudriñaban, Buscando miradas que encajen con la mía, Pero la soledad era la que me acompañaba, En un mundo inquieto, en sombras y en día.

Lamentaba que nadie viera como yo veía, Ni otorgara al detalle la misma atención, Encontrar esos ojos, anhelo que perseguía, Pero el silencio se alzaba, sin distorsión.

Una persona aislada, en su mundo receloso, Desanimado, mas con el corazón en calma, Pues ya acostumbrado a este viaje dudoso, En solitario, mi alma y mi esencia en calma.

La emoción latente ante la idea prometedora, Pero cuánta energía exige tal búsqueda, El dilema se cierne, mi alma exploradora, ¿Debo estar buscando, o guardar la compostura?

Es ahí donde el dilema me sobrevuela, Entre el anhelo y la pausa reflexiva, Entre la búsqueda y el letargo que consuela, Pues hallar esos ojos se hace esquiva.

A veces, quizás, el destino traza senderos, Y en la quietud de los días se revelará, La persona que con mirada y sinceros, Construirá junto a mí, un mundo al azar.

Por ahora, seguiré en mi camino entrelazado, Consciente de que la vida fluye en su danza, Confíando en que en el tiempo, esclarecido, Esos ojos se encuentren, y el alma avance.

Diario de un poetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora