Avanzando por el sendero, pregunta el camino, "¿Solo otra vez?", respondo "Ya estoy acostumbrado." Sonrío y miro al cielo, una lágrima asoma en mi ojo, "Ya estoy acostumbrado", susurro, mientras sigo caminando.
En la distancia, el horizonte se pierde en la mirada, El silencio me envuelve, la soledad me abraza, Las huellas del pasado marcan cada pisada, "Ya estoy acostumbrado", reitero con calma y sin alharaca.
En el eco del viento, se esfuman los lamentos, Las sombras de la noche se confunden con los sueños, Caminante errante en busca de nuevos momentos, "Ya estoy acostumbrado", pronuncio con anhelo sereno.
La senda se despliega, con rumbo incierto y desafiante, El corazón persiste, aunque la tristeza sea constante, En cada paso, la melancolía se vuelve acompañante, "Ya estoy acostumbrado", murmuro, enfrentando lo distante.
Los recuerdos se desvanecen, en el andar se desdibujan, El tiempo se agota, las memorias a lo lejos fluyen, En el crepúsculo dorado, la esperanza se renueva, "Ya estoy acostumbrado", suspiro, la vida continúa y fluye.
Bajo el manto estrellado, sigo mi rumbo callado, Aceptando la soledad, en cada paso acostumbrado, El alma lleva cicatrices, pero el espíritu sigue entero, "Ya estoy acostumbrado", afirmo, abrazando lo verdadero.
Y así, en el devenir de la ruta y sus avatares, En la danza de la vida con sus altos y bajos mares, La fortaleza del alma se alza sobre los pesares, "Ya estoy acostumbrado", exclamo, porque en la adversidad, aprendo a amar.
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Diario de un poeta
PoesiaEn las páginas del "Diario de un Poeta" reposa, La vida de Luis Rodrigo Sanz, en versos que se entrelazan. Un poemario íntimo, donde el corazón se revela, Cada día una historia, cada verso una ventana que se desvela.
