Por la próxima hora, todos parecemos haber quedado en silencio al olvidarnos de la pelea entre Levi y Ónix, por el inesperado asesinato del rey.
La prisión en la que Guille solía estar, es visitada por guardias que entran y salen, tratando de darle alguna explicación al príncipe, quien parece alterado nada más por la incompetencia de los miembros de seguridad, que quizá por haber perdido a su padre.
—Esto es una catástrofe.—Ágatha se lleva una mano al pecho, cerrando los ojos cada vez que mira sin querer el cuerpo de Guille.
—No entiendo en qué momento sucedió—habla Azul—. Se supone que estaba vigilado en todo tiempo.
—Solo vengo y resulto con un brazo roto y un rey asesinado.—Levi se apoya sobre la pared.
Ónix mueve sus brazos, haciéndole una referencia al guardia con el que habla de que tenían que cumplir su trabajo bien.
—Está enfadado.—susurro.
—Ni que lo digas—asiente Azul—. Lo mejor es que nadie lo moleste para no terminar con su poca paciencia.
Un silbido interrumpe nuestra plática y al ver al hombre uniformado que se detiene frente a nosotros, sabemos que no pudo elegir peor hora para venir.
—Buenas noches.
—Vete, Albert.—lo empujo.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Créeme, estarás mejor lejos de aquí.
—No entiendo.
—¡Guardia inservible!—grita Ónix desde la prisión.
Albert abre los ojos con pánico e intenta escapar, pero es demasiado tarde porque el príncipe sale antes de que siquiera dé un paso.
—Alteza—hace una débil reverencia—. Qué alegría verlo.
—Mi padre fue asesinado.
—Pues qué tristeza verlo.—se corrige.
—¿Se puede saber en dónde te has metido estos días?
—Verá... tuve que frecuentar unos lugares para encontrar algo que necesitaba y...
—Estuviste en un burdel.—finaliza Ónix.
—Yo sería incapaz de ir a uno, alteza.
—Tienes un chupetón en el cuello, Albert.
—¡Ja! Estos mosquitos.
Ónix se acerca agresivamente a él, haciendo que Albert dé pasos hacia atrás y choque con el pecho de Levi sin darse cuenta.
—Me sorprende que aún sigas con vida después de tanto tiempo.—murmura el rubio.
—Al-alteza Levi—también le dedica una reverencia—. Espero que esté disfrutando de su estadía.
—Me quebraron el brazo.
—Oh, en ese caso, espero que no le quiebren el otro.
Me llevo una mano al rostro y Azul niega para meterse en medio de los dos herederos al trono y salvar al pobre guardia.
—Acaba de pasar un hecho lamentable. Por favor no sean partícipes de otro como el acabar con la vida de este pobre y feo infeliz.
—Mejor no me defienda, excelencia.
Ágatha pega un chillido desde donde está y señala el cuerpo del rey a través de las rejas.
—No tiene lengua.
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Amatista
RomanceElla, una ladrona buscada por los guardias del reino para ser sentenciada. Él, un príncipe frío y malhumorado al que le buscan esposa por obligación. Para el destino esto solo implica una unión.
