No entiendo en qué momento sucedió todo tan rápido. Hace apenas un momento visualizaba cómo el ladrón del callejón escapaba a toda velocidad en su caballo, pero ahora, únicamente veo hacia la nada con el sonido de algunos búhos que se encuentran de forma cercana.
—Era él—susurro y veo a mi hermana—. Era el ladrón del callejón, ¿no es así?
—Yo... No lo sé, estoy tan confundida.
—¡Me empujaste para que no nos mirara! No puedes mentir sobre que no sabías quién era.
Alba se lleva una mano al pecho y tiembla en un semblante ansioso. Luego dirige la vista hacia el frente como si se asegurara que el ladrón no regresara.
—Fue instinto, Tista. Como cuando sabes que estás en peligro, solo lo sientes.
—Ni siquiera yo reaccionaba tan rápido en mis tiempos de crimen.
—Quería esto—murmura para ella misma—. Quería que yo te trajera aquí.
—¿Quién, Alba?
—¡No lo sé!—se agarra el cráneo con las dos manos— Pero te quería aquí.
Alba comienza a toser con fuerza, recordándome cuando yo solía cuidarla antes de que todos los eventos siguientes pasaran.
—¿Estás tomando las hierbas?—ladeo la cabeza.
—Tenemos que salir de aquí.
—¿Tenemos?
—Sí, lleva lo que traes contigo y larguémonos. Esto seguirá y peor.
—¿Y dónde iremos, Alba?
—Se nos ocurrirá algo cuando comencemos a andar en marcha.
Mi hermana me toma del brazo y me atrae consigo como si esperara que empecemos a caminar.
—Aguarda—la detengo—. No es necesario que huyamos.
—¿Y qué propones?
—El palacio, estaremos seguras. Lo he estado hasta ahora.
Alba pestañea con incredulidad y niega en un movimiento de cabeza, posiblemente a la espera de que le diga que es una broma.
—¿Y quién nos protegerá? ¿El príncipe?
—Bueno...
—Crees en ese hombre, ¿no es así?
—No es tan malo como han dicho.
—Porque te tiene bajo vigilancia, Tista. ¿Ya es consciente de que juegas en su contra?
—Sí, y sigo con vida.
—¡Porque aún le sirves!—se sujeta la cabeza con temor— Las cosas se pondrán feas, lo sé.
—¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabes, Alba?
—Porque todo se está cumpliendo al pie de la letra.
—Para ser una persona que escapa, pareces muy al tanto de todo.
—No por mi voluntad.
Festejos a lo lejos y el sonido de una melodía tocada por violines, nos regresan a la realidad al enterarnos de que hay una multitud todavía dentro del palacio.
Alba vuelve a atraerme de nuevo, pero me alejo de una manera quizá demasiado brusca.
—No.
—Tista, si las cosas siguen como hasta ahora, sales perdiendo de todas las formas posibles.
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Amatista
RomanceElla, una ladrona buscada por los guardias del reino para ser sentenciada. Él, un príncipe frío y malhumorado al que le buscan esposa por obligación. Para el destino esto solo implica una unión.
