Cambio de caminos

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Estaba tirado en el suelo de MarineFord, su brazo y pierna derecha estaban congelados, su pecho ardía y varias partes de su cuerpo estaban perforadas por los ataques de Kizaru. 
Akainu sería quien daría el golpe final y lo único que pudo hacer, fue sentarse en el suelo con bastante esfuerzo, estaba claro que moriría allí, no podía escapar y no tenía la fuerza para pelear, cerró los ojos, se prestaba para morir y de cierta forma, sintió alivio, el calor llegaba a su rostro, pero no lo quemaba, algo había detenido la magna.
Miro y sintió su corazón dar un vuelto al encontrarse a ni más ni menos, que Shanks, había detenido el ataque del Almirante.
Sakazuki retrocedió, al igual que los otros dos Marines.
–Luffy, tú y yo tenemos mucho de que hablar–ni siquiera se molesto en voltearlo a ver, ocupaba una tono seco, que al Monkey, le helo la sangre.

Eso fue lo único que recordó, pues a los pocos segundos de que el pirata hablara, calló inconsciente por el agotamiento y dolor que sentía en el momento.

Despertó, totalmente encadenado y con su cuerpo mayormente destrozado, observó su alrededor, sin sorprenderse en ver a una celda y luego se miró a sí mismo, le desconcertó estar vendado, al parecer, si tuvieron la decencia de ayudarlo un poco para...

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Despertó, totalmente encadenado y con su cuerpo mayormente destrozado, observó su alrededor, sin sorprenderse en ver a una celda y luego se miró a sí mismo, le desconcertó estar vendado, al parecer, si tuvieron la decencia de ayudarlo un poco para que no muriera antes de tiempo. Algo en su entorno se le hacía tan familiar, pero la oscuridad en las cavernas le impidió reconocer que es lo que provocaba ese sentimiento, hasta que logró divisar una mancha de sangre seca que adornaba el frio suelo del pasillo por afuera de las celdas, fue entonces que reconoció donde estaba, se encontraba en la misma celda con la que tuvo su primera conversación con Aokiji y en donde le quito la vida a su mejor amiga, aquel recuerdo y sentimiento volviéndose a encarnar, lo destrozo.
Pasaron aproximadamente unas cinco horas, en este punto sólo se abrazó a sí mismo, no le importaba que sus heridas se rozaran, solo buscaba algo de calor, más aún el frío de su nuca, le habían quitado su sombrero.
Escuchó pasos aproximándose a su celda, pero no se molestó en tan siquiera ver, solo quería seguir atormentándose con su propia mente y que nadie lo interrumpiera.
–Luffy, vaya qué causaste un desastre–oyó la voz de Kizaru.
–Vas a ser enjuiciado, en un par de horas van a venir Garp y Sengoku a buscarte–ahora era Aokiji quien hablaba.

Mantuvo silencio y siguió sin levantar su rostro, abrieron su celda y tampoco reaccionó, hasta que Kuzan se arrodilló en frente de él y le quito un par de vendajes de su brazo derecho.
–Vaya...te queme la piel con el hielo, dejara una gran cicatriz si no sana correctamente.
–Lárguense, no tengo ganas de conversar.
–Lu, está es posible la última conversación que tengamos–explico Borsalino, causando un suspiro en el pequeño, dejando de aferrarse a sus piernas y voltear a ver a ambos.
–Si hubiéramos peleado por separado, los hubiera echo mierda a ambos.

Aquel comentario sarcástico, sacó una gran risa en los dos mayores, luego de eso, siguieron hablando entre ellos, recordando momentos o planteando un futuro que posiblemente no vivirían juntos.
Después de dos horas, al igual como lo pronostico el Faisán Azul, Garp y Sengoku se presentaron ante ellos.
–Monkey D. Luffy, quedas bajo el juicio del Gorōsei por revelar imágenes clasificadas y proteger a crimínales, por ende...s-se te acusa de traición–habló su abuelo, tratando de ocupar un tono firme, aunque su voz se resquebrajara al final.

Kizaru lo soltó de sus cadenas y lo ayudó a levantarse, preocupado de no rozar ninguna herida o tomarlo demasiado fuerte.
–¿No me van a amarrar para llevarme?
–El consejo no cree que sea necesario–respondió el Inspector General.

El Monkey mayor, tomó al azabache de entre los brazos del Almirante, su nieto aún estaba muy herido como para mantenerse en pie sin sentir dolor y Garp estaba consciente de ello. Luffy lo miró y notó su rostro afligido, el temblor de sus labios y sus ojos humedecidos.
–¿Que pasa, viejo?, pensé que te alegraba entregar a la justicia a los malos.
–Tu no eres malo, Lu, eres mi pequeño solecito–el adolescente soltó una risa, así era como su abuelo lo llamó hasta que cumplió seis, hace mucho tiempo que no escuchaba en tonto e infantil apodo.

–Tu no eres malo, Lu, eres mi pequeño solecito–el adolescente soltó una risa, así era como su abuelo lo llamó hasta que cumplió seis, hace mucho tiempo que no escuchaba en tonto e infantil apodo

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Cruzaban el mismo camino de hace años, para luego ir nuevamente al cuarto tan elegante del Gorōsei, estos estaban exactamente iguales que hace diez años atrás.
–De verdad que has crecido, chico–comentó uno de ellos.
–Vayan al punto de una maldita ves, se que ya han decidido–ordenó el adolescente, cansado de tan solo seguir allí.
–No te mataremos ni te encerraremos–aquella declaración, lo desconcertó totalmente, ¿verdaderamente lo perdonarían?
–En estos últimos años has demostrado ser muy útil y una gran herramienta para el gobierno, sin contar la cantidad de admiradores que te has echo al rededor del mundo, eres un gran ejemplo para los demás.

Supo inmediatamente qué pasaba, jamás sería tan estupido como para creer ese cuento que se estaban inventando, se encontraban limitados con sus decisiones, las personas se habían enterado de cómo habían jugado sucio y el genocidio que hicieron, o al menos, intentaron hacer, no les convenía el perder a hombres fuertes y mucho menos a un Almirante.
–Pero tendrás que hacer algo si no quieres que consideremos las otras dos opciones.
–¿Que cosa?
–Dejaste escapar a tus hermanos, si quieres recuperar tu puesto, debes de traerlos de vuelta...sin vida.
–¡¿Que?!, ¡por supuesto que no!, ¡el trato era que mantendrían a mi familia a salvo!
–El trató era proteger tu isla y hemos cumplido, ¿no?
–No voy a matarlos, jodanse con su estupido puesto.
–¿En serio lo rechazarás?, si solo son dos personas a cambio de todo lo que cualquiera puede desear, eres adorado por el pueblo y temido por el mar, tienes todos los lujos que puedes pedir como Almirante.
–Creo que deberían de dejarlo, él jamás aceptaría algo como eso–intervino Garp, en tanto su nieto guardaba silencio, para luego dar un paso adelante y observarlos a todos.
–Está bien–pronunció el Monkey menor, sorprendiendo a todos los que alguna ves formaron una relación con él.
–Sabíamos que tomarías la decisión correcta –el Gorōsei se llenó de sonrisas arrogantes, para luego ordenar que sea trasladado a su antigua oficina, para que se prepare para partir.

Estaban en el buque de Garp, de camino a donde les ordenaron, Luffy se hallaba en la cubierta sentado en el borde, poseía una expresión tranquila en tanto miraba el mar, hasta que su abuelo se le acercó

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Estaban en el buque de Garp, de camino a donde les ordenaron, Luffy se hallaba en la cubierta sentado en el borde, poseía una expresión tranquila en tanto miraba el mar, hasta que su abuelo se le acercó.
–Dime, mocoso, ¿que carajos planeas?
–No planeo nada más que capturar a Ace y Sabo.
–Jamás te creería algo como eso, ahora dime la verdad–el menor guardo silencio y volteó a verlo.
–¿Donde está mi sombrero?–cuestionó, cambiado el tema.

Vida bajo cargoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora