Neian

2K 130 159
                                        

Izuku acechó con cautela a las personas, escuchando sus disculpas y solicitando que Katsuki permaneciera en la tribu. Era complicado pretender dar lo mejor a esas personas que orillaron a tanto sufrimiento, pero lamentablemente conocía la frase de que un buen líder siempre está dispuesto a los sacrificios por el pueblo.

Apretó los dientes con queja, sin embargo, después sintió a Katsuki rodearle la cintura para pegarlo consigo a modo de protección, entrecerró los ojos al énfasis de que la tribu le insultó en más de una ocasión por sus "fallos" o ser un forastero inicialmente.

—Mi prioridad no fue por la tribu, saqué a Kacchan del lago por el hecho de ser mi pareja, lo es todo para mí —refutó arrugando el ceño por rememorar todo lo que orillaron al alfa a hacer.

Oír las condiciones y amenazas de Katsuki solo le hizo inclinar la cabeza apegando más con su pecho, la sentencia de que si volvían a hablar mal de él le provocó cerrar la mirada con amargura y suspiró. Todo el tiempo procuró hacer la vista gorda de eso, querían ignorarlos, pero ya era difícil hacerlo, así que concluyeron con ese decreto que lucía más amenaza.

Fue levemente jalado de la mano para continuar su camino a casa, miró de reojo a las personas y retomó con Katsuki a su lado.

—Está bien, creo que se merecían algo así —respondió al comentario de si fue demasiado duro con ellos—, no voy a tolerar que vuelvan a utilizarte así por la absurda obligatoriedad de la tribu.

Carraspeó con una mueca a forma de berrinche hasta llegar a la casa, una vez que se cerró la puerta suspiró cansado dejándose acurrucar en un abrazo con Katsuki, había sido un largo día con varias experiencias y emociones.

Todavía estaban muchos temas por resolver, pero el peso cada vez se tornaba más liviano al estrés que previamente tuvieron semanas atrás. Al subir hacia la habitación miró la puerta al otro lado que estaba entre abierta, esa alcoba ya no estaba limitada ni prohibida, sonrió en sus adentros y posteriormente se dispuso a ir a dormir con su persona favorita.

Los días siguientes se emplearon en tomar una rutina adecuada, cada uno en sus trabajos respectivos para la tribu. Izuku estaba en los talleres de textiles y gestionando en el área de artesanías la mercancía que se hacía, también visitaba frecuentemente a su madre para apoyar en el embalsamiento de raíces y hierbas en la sala de su casa.

Siempre trataba de llegar más temprano que Katsuki para adelantarse y empezar a hacer la cena, esa noche no fue la excepción, pero conforme pasaban los días el nivel de las alacenas y bodegas era menor con suministros de alimentos. La crisis que sufrieron por el arrase de las cosechas por la invasión de Gudrun aún no se había recuperado. La tempestad del clima no les benefició para que las tiernas plantaciones crecieran. Las semillas estaban más que limitadas y solo contaban con los productos de la cacería y pesca que era una ruleta a saber cómo fueron de exitosas.

Estaba calentando un recipiente de con agua para hacer té, sabía lo mucho que le gustaba a su alfa y le hacía reír en sus adentros la dicha de tener ese aroma también.

El sonido de la puerta principal abrirse le llevó a erguir su espalda y ponerse de pie para indagar con emoción.

—¡Kacchan, bienvenido!

Saludó con entusiasmo corriendo para recibirlo en un efusivo abrazo colgando de su cuello, restregándole varios besos en las mejillas.

—Llegaste más pronto apenas iba a empezar la cena, pero no importa. Estoy feliz de verte, ¡te extrañé mucho!

Los mínimos gestos como ese, de simplemente recibir a su alfa con un amoroso abrazo en la entrada y dándole una cálida bienvenida era más valorado desde el periodo en que estuvieron distanciados. Volverse tan dependiente de una persona y tener una respuesta recíproca era una dicha.

Red String  [BkDk rol α/Ω]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora