Capítulo 56. El escuadrón idiota entra en acción.

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Se menciona a "Andrea" en una conversación. Aclaro que se hace referencia a Andrea Herrera, bombera, no Andrea Rojas la ex de Kara.

Sam.

—Alex. — Llamé cuidadosamente intentando que ella se diese cuenta de que estaba haciendo una burrada. — No puedes exagerar tanto, es algo pequeño.

Ella gesticuló con sus brazos, completamente enojada. — ¡Esto no es nada pequeño! — Bufó entre susurros para no despertar a los bebés o alertar a Rubs. — No es para nada pequeño, ella... — Apuntó enérgicamente hacia la puerta. — Ella es pequeña, no tendría que estar recibiendo peticiones de noviazgo. — Alex estaba muriendo de celos, podía verlo en sus ojos. — Rubs es muy pequeña para eso.

Suspiré quedamente. — Cariño, son niños, es probable que aún no sepan lo que es tener un noviazgo. — Esa pelirroja testaruda no se dejaría vencer, no cuando su idea era romper el ramo de flores, quemar el bendito peluche y perseguir al niño hasta la locura. — Yo creo que no debemos darle mayor importancia, y que podemos decirle que eso del noviazgo no es adecuado para una niña de su edad y que es mejor que queden como amigos por el momento.

Ella bufó ofendida. — ¡Ya le dijo que si!

—No grites. — Terminé por gruñir, obteniendo una mirada sorprendida por la reprimenda. — No seas obstinada.

—Voy a llamar a Kara. — Refunfuñó.

—No lo harás. — Sentencié. — Estás haciendo un escándalo por algo pequeño. — De inmediato tomé mi celular junto con el de ella, mirándola amenazante. — Y me aseguraré, llamando a Lena para advertirle que le Kara y tu no pueden hablar por teléfono, a menos que dejes esas ideas exageradas.

Creo haberla escuchado decir algo, pero no me detuvo cuando llamé, solo refunfuño alguna frase que quedó perdida en el olvido cuando tomé el celular entre los dedos, asegurando con todas sus fuerzas que "No había manera humana de que dos mujeres locas le prohibieran hablar con su mejor amiga y prima, a quien consideraba como una hermana". Ignoré por completo eso y comencé a marcar.

La marcación sonaba suavemente, y pese a ser observada con completa rabia, sus movimientos cesaron y el refunfuño constante se acabó. Al tercer tono de marcado, mi hermana contesto y con ella una carcajada estridente de Lutessa; esa niña siempre parecía estar rebosante de felicidad, tanta que contagiaba al mundo de esas ganas furiosas de reír hasta que te doliera la barriga.

¿Sam? — Lena de inmediato contestó con una urgencia que me descolocó. — ¿Ha pasado algo? — Ella parecía genuinamente preocupada. — ¿Estás bien? ¿Cómo están los niños? ¿La idiota de Alex? — Por un segundo me estremecí al pensar que pese a ser tan cercanas, únicamente nos llamábamos cuando algo malo pasaba. — Sam...

Debía comenzar a corregir esa mala costumbre de únicamente portar malas noticias. — No te preocupes, no nos ha pasado nada malo. — Mi mirada se desvió momentáneamente hacia la mujer sentada un poco más allá, con el entrecejo fruncido y los brazos cruzados en señal de protesta. — Solo llamaba para advertirte y suplicarte que bajo ningún motivo dejes a Alex hablar con Kara sin supervisión.

¿No se supone que ellas son adultas? — Cuestionó mi hermana, siendo seguida por otra carcajada estridente de mi sobrina. — Al menos se supone que tu futura esposa es una adulta responsable, que no se desmaya cuando alguien le muestra un ultrasonido. — En escasos segundos la voz de Kara llegó a acompañarla. — ¡No había comido lo suficiente para acabar mi hambre!

De seguro esa sería una historia que lograríamos escuchar cuando se hiciera la siguiente cena familiar, donde claramente Lena revelaría la gran noticia que nos venía advirtiendo hace unos cuantos días; en ella de seguro Kara protegería sus partes nobles con ahínco, mientras Alex se desenvolvía en excusas para salvar a su camarada y tanto Lutessa como Rubs utilizarían sus encantos para salvar de una paliza al par de taradas que teníamos como pareja. Claramente mi futura esposa aprovecharía esa instancia para intentar acercarse a la rubia, así que claramente, parte de la amenaza de muerte también debía llegar a oídos de ese Golden con cara de humano.

La deuda de Los Luthor. - SupercorpHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora