N/A: Habrá un salto temporal.
En este punto tenemos que comprender que Lutessa tendrá 6 años, Ruby tendría alrededor de 12 y los mellizos tendrían 4.
Lena.
Había una pequeña franja de frío que contrastaba con una calidez que me parecía extremadamente conocida, esa pequeña franja se recargaba en mi vientre, mientras mi cuerpo intentaba desesperadamente volver a la conciencia luego de largas horas de sueño.
De pronto, no era solo sentir esa pequeña franja de frialdad, sino que también sentía un rastro húmedo recorriendo por mi cuello hasta la mandíbula, seguido de una tenue presión en el lóbulo. Entonces comprendí, era Kara, despertándome a besos.
—Cielo. — Musité con voz adormilada, estirando mi mano hacia atrás para enredarla entre sus cabellos. — ¿Qué haces despierta tan temprano?
Ella solo soltó una risa. — No es que despierte temprano. — Sus dientes se clavaron suaves en mi cuello. — Estoy aprovechando el tiempo antes de que los engendros del diablo que tenemos por hijos, nos interrumpan.
—¡Son tus hijos, mujer!
Antes de poder hacer cualquier cosa, sus manos me manejaron hábilmente, logrando posicionarme con la espalda en el colchón y su cuerpo posado entre mis piernas.
Kara seguía siendo linda, claramente, con el cabello alborotado, su piel que relucía al sol y ese cuerpo aún tonificado que apenas se lograba esconder entre la camiseta desgastada que usaba para dormir, todo porque decía que era fácil de desprender cuando quisiera hacer el amor.
Las manos de esa rubia se habían hecho de mis muñecas, inmovilizándome y dejándome a su merced de una manera que no me molestaba en absoluto.
—Cierto. — Concordó a mi afirmación, bajando levemente para besar mi nariz. — Pero eso no quita a que quieran importunar cada vez que les quiero hacer un hermanito. — Sus labios se clavaron suaves en mi cuello, como un recordatorio de que era ella quien tenía el poder. — Parece que se ponen de acuerdo para interrumpir nuestras…
—No tendremos otro bebé.
—Pero…
—Tu no los tienes que aguantar nueve meses, Kara. — Esta era una conversación que llevábamos desde hace un par de meses, cuando la hermosa rubia había visto un bebé y, al parecer, su instinto maternal se había reactivado. — Además, no podemos llenarnos de niños.
La vi reír. — Piensa que esta vez puede salir uno con cabellos rubios y ojos verdes. — De inmediato sus ojos se volvieron soñadores. — Sería un muy hermoso bebé, y muy amado.
—No hay cartera que soporte a cuatro niños, testaruda.
—Somos ricas. — Su sonrisa cada vez se hizo más grande. — Además, en ningún caso dijiste que no quisieras.
Claramente no lo había dicho, porque esas ideas soñadoras de Kara no me desalentaban del todo y en este punto, ya me habían causado curiosidad. Es cierto que no me molestaría tener una familia grande, aunque a veces pensaba que pasar tantas veces por la etapa bebé dependiente, me atemorizaba.
Algunas veces, aunque no lo premeditara, mis pensamientos se iban directamente a una imagen en donde cargaba a un bonito bebé con mis tres hijos alrededor, volviéndome completamente voluble a los deseos de ese cachorro que tenía al frente.
—Eres imbécil. — Musité.
—Me amas. — Respondió con naturalidad, dejándose caer sobre mi cuerpo con esa oscura intención de hacerme sentir su erección. — Además amas que te despierte para hacer el amor.
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La deuda de Los Luthor. - Supercorp
Fiksi PenggemarLionel Luthor era un hombre de familia, dedicado y un empresario audaz; nada hacía presagiar que un infarto lo arrebataría de los brazos de su preciada familia, y en el camino revelara todos los trapos sucios que el patriarca de Los Luthor había pat...
