Narrador Omnisciente.
La tarde estaba en su punto más alegre cuando la familia Luthor se reunió en la majestuosa residencia de Lillian Luthor, la matriarca de esta hermosa familia. El sol iluminaba los amplios jardines, y el bullicio de las conversaciones llenaba el aire mientras los miembros de la familia se acomodaban en los sofás del salón principal. Había una energía palpable en el ambiente, una mezcla de alegría y expectación: Ruby estaba de vuelta tras un viaje de casi seis meses por Europa y Asia, siendo un regalo de sus madres luego de que su primera hija terminara un estudio de magister que la llevaría en lo alto de la empresa familiar, consolidándola como la directora de esta.
Kara ajustó sus lentes y observó cómo su hijo menor, Luka, se reía con Lori, quien gesticulaba con entusiasmo sobre alguna anécdota reciente. Liam, por su parte, estaba sentado junto a su hermana mayor, Lutessa, mientras esta intentaba explicar a Travis, su recién estrenado esposo, los intrincados matices de las reuniones familiares Luthor y como sus madres, incluso sus tíos siempre terminaban molestando a las personas nuevas de la familia y que esa era su manera de espantar a los novios de los pequeños Luthor.
Lex Luthor, siempre impecable y con un aire de superioridad que nadie podía igualar, estaba acompañado de su novia, una joven de sonrisa encantadora y nerviosa que no parecía acostumbrada a la pompa de los Luthor. Por otro lado, Lillian observaba a sus nietos con una expresión de orgullo apenas disimulado, porque claramente, ella siempre diría que las cualidades buenas de esos niños habían sido proporcionadas por sus genes.
Ruby llegó casi media hora tarde, lo que no fue una sorpresa para nadie. La mayor de las hijas de Alex y Sam tenía un estilo propio para hacer entradas triunfales y llenas de escándalo. Vestida con un atuendo casual pero elegante, saludó a todos con abrazos y besos, guardando el más efusivo para su madre, Alex.
—¡Ruby! —Exclamó Alex, abrazándola como si no la hubiera visto en años.— Creí que no llegarías nunca. — De inmediato la pelirroja volvió a abrazar a su hija mayor. — Por un momento pensé que te habías arrepentido de volver.
—Má, por favor. Soy puntual... a mi manera. —Bromeó Ruby, lanzándole una mirada cómplice a Kara, quien soltó una carcajada. — ¿No es así tía Kara?
—Eso es adquirido. —Intervino Lena con una sonrisa sarcástica.— La puntualidad flexible y un poco distorsionada es una cualidad de los Zor - El Danvers, los Luthor somos puntuales.
—¡Oye! —Replicó Kara, fingiendo indignación.— Yo soy la puntualidad hecha persona.
—Claro, mami Kara, claro. —Murmuró Lori con un tono burlón, ganándose las risas del resto. — Olvidemos la vez que tuvimos que esperarte porque olvidaste que salíamos temprano de la escuela, y lo peor es que nos olvidó por un helado.
Una vez que todos estuvieron acomodados y la reunión entró en su ritmo habitual de chistes, recuerdos y comida deliciosa, Ruby comenzó a mostrar síntomas de incomodidad y de una extraña inquietud que no era propio de ella, algo que se contradecía con su espíritu de ser el alma de la fiesta. Movía las manos nerviosamente, daba tragos pequeños a su copa de agua y evitaba el contacto visual directo con sus madres o Kara.
—Ruby, ¿estás bien? —Preguntó Sam, frunciendo el ceño al notar el comportamiento inusual de su hija. — ¿Estás muy cansada?
—¿Eh? ¡Claro! Perfectamente bien. ¡Estupenda! —Respondía Ruby con una sonrisa forzada. — No pasa nada.
Lena arqueó una ceja y le susurró a Kara:
—¿También te parece que actúa como si ocultara algo?
—Definitivamente. —Asintió Kara, ajustándose las gafas con suspicacia. — Esto me hace recordar las veces que se ponía nerviosa luego de hacer alguna idiotez con Lu.
ESTÁS LEYENDO
La deuda de Los Luthor. - Supercorp
FanfictionLionel Luthor era un hombre de familia, dedicado y un empresario audaz; nada hacía presagiar que un infarto lo arrebataría de los brazos de su preciada familia, y en el camino revelara todos los trapos sucios que el patriarca de Los Luthor había pat...
