La busqueda de Liam.

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Liam ajustó sus lentes y respiró hondo antes de golpear la puerta del cuarto de Lori. Sabía que su hermana siempre tenía respuestas para todo, aunque a veces sus consejos eran demasiado directos para su gusto. Además, muchas veces su melliza utilizaba algunos modismos que para el chico no tenían sentido alguno.

—Adelante. —Dijo Lori sin levantar la vista de su tableta.

Liam entró y cerró la puerta con cuidado. Se quedó de pie, inseguro, con las manos en los bolsillos.

—Necesito ayuda. —Murmuró.

Lori finalmente apartó la mirada de la pantalla y arqueó una ceja. Liam no era de los que pedían ayuda, él era más bien de los que solucionaban todo solos y que después de dar con la solución informaba a la familia que había tenido algún problema.

Por primera vez la chica veía inseguridad en el rostro de su hermano, una muy disimulada que tenía la completa certeza que solo ella podía leer debido a la extraña conexión que compartían desde el vientre de su mami Lena.

—¿Sobre qué? —Cuestionó de inmediato, dejando de lado todo para dar su completa atención—. Sabes que puedes confiarme cualquier cosa.

Liam se aclaró la garganta y deslizó la mirada hacia el suelo.

—Hay una chica en mi club de ciencias. —susurró, encogiéndose de hombros apenas comenzó a sentir que sus mejillas se calentaban.— Creo que me gusta, pero no sé cómo acercarme a ella.

Una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de Lori.

—Fácil. —Lanzó con soltura.— Ve, dile que es hermosa, que te encanta su cerebro y que quieres invitarla a salir.

Liam parpadeó, aturdido.

—Eso es demasiado directo. ¡Pensará que estoy loco! — Luego comenzó a tartamudear completamente aturdido. — ¡No le puedo decir que me encanta su cerebro! ¡Es una masa, Lorelai!

—Vamos, Liam, las mujeres aprecian la confianza. —Ella se movió para darle una sonrisa abierta.— Si te muestras como una persona segura de ti misma, ella caerá a tus pies.

—Yo apreciaría no morir de vergüenza.

Lori rodó los ojos.

—Hermanito. —Lanzó volviendo a tomar la tableta.— No tienes que resolver una ecuación para poder invitar a salir a alguien, solo... hazlo.

Liam suspiró y salió de la habitación. Sabía que Lori no entendía su necesidad de analizar cada interacción, pero su consejo era demasiado agresivo para él, uno al que claramente no sobreviviría. Así que fue en busca de Luka, su hermano menor, quien parecía ser un poco más sensato que su melliza.

Luka estaba en el jardín, lanzándole una pelota a su perro mientras tarareaba una canción. Liam se sentó a su lado en el pasto, abrazándose las rodillas.

—Luka, necesito consejo sobre chicas.

Luka dejó de jugar y lo miró con incredulidad antes de soltar una carcajada.

—¿Yo? Liam, no tengo idea de cómo conquistar a una mujer. Ellas simplemente se me acercan.

Liam lo miró fijamente, sin rastro de humor en su expresión.

—Eso no me ayuda.

—Lo sé, pero es la verdad. —Luka encogió los hombros y silbó para que su perro volviera.— Tal vez deberías probar lo de Lori, seguro sería divertido verte hacerlo.

—Prefiero saltar de un avión sin paracaídas.

—Dramático como siempre —respondió Luka con una risa ligera. — Entonces, prueba con Lu. Ella está casada, de seguro sabe de esas cosas.

La deuda de Los Luthor. - SupercorpHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora