A Dan le gustaba hablar, eso está mas que claro, es más se conformaba con que alguien lo escuchara y en las últimas dos semanas esa persona se había convertido en Elijah, que lo dejaba hablar sin interrupciones porque estaba muy ocupado viendo sus manos y sonrojándose. A Dan le generaba curiosidad el sonrojo de Elijah y pensó que a lo mejor era realmente tímido pero le gustaba ver sus mejillas rojas, se veía especialmente tierno. Para Elijah, la situación era desfavorable cada vez que Dan se acercaba de más o le tocaba el hombro o el cabello, siempre sonreía cuando hacía eso y para el chiquillo pequeño eso era una injusticia porque él no podía sonreír tan fácilmente como Dan lo hacía y además él no lucía tan lindo como el chico sonrisitas lo hacía.
“¿Te gustan los gatos?” preguntó Dan, acercándose de más de lo debido al espacio personal de Elijah porque obviamente no sabía el significado de «espacio personal»
“Un poco” respondió en voz bajita.
“Es extraño, porque eres tierno y lindo como un gato. Y los gatos son realmente lindos y tiernos, realmente me gustan. Si te colocaras una colita, orejas y bigotitos serías realmente lindo, más de lo normal” Dan dijo, sonriendo sin percatarse realmente de lo que había dicho, “además, serías mi nuevo gatito porque tengo cinco gatos y-”
“¿Te parezco lindo?” musitó el chiquillo, mordiendo sus labios. Para Dan era definitivamente extraño que 1) Elijah preguntara eso, 2) que Elijah no lo supiera realmente y 3) que el chico no tenía ni siquiera que preguntar, era claramente lindo.
“No, no me parece. Realmente lo eres, pequeño espécimen raro”.
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Especímenes raros.
Teen FictionDan tiene una fascinación por la observación de «especímenes raros» y Elijah es uno. Quizás es el comienzo de una amistad que trata de construir el primero, antes de que el segundo caiga. Ó. Quizás, sean especímenes raros juntos.
