A Dan le gustaba el sentido de moda de Elijah. Pero era raro que realmente todo le quedara bien o es que lo veía con mucho amor, que tal vez eran ambas opciones porque el niño estaba lindo y asombrosamente maravilloso.
Ellos se tomaron de las manos en su recorrido por la ciudad. Dan había alquilado un carruaje de aquellos tipo la Cenicienta cuando la hada madrina le concedía su deseo (claro, a excepción de la calabaza, de los ratones y demás).
Visitaron un campo de flores en donde Dan le regaló una flor de loto a Elijah, diciéndole algo parecido a que era tan hermoso como aquella flor. Visitaron el acuario en donde Elijah se veía incómodo de ver a los delfines porque él era un sumo defensor de los derechos de los animales, especialmente de los delfines, por lo que Dan se disculpó y se retiraron. Visitaron el museo de la ciudad, en donde Elijah lucía entusiasmado cuando respondían sus preguntas y Dan se sentía algo celoso de que el castaño le prestara más atención a la escultura que a él. Luego visitaron el faro, en donde tuvieron más momentos lindos pero nada en comparación a cuando fueron al observatorio, en donde se tomaron sus manos mientras veían las estrellas y se entregaban cariño. Finalmente llegaron a un kiosco en donde se entretuvieron en el lugar para comer.
“Gracias, sonrisitas.” Dan arqueó la ceja y entonces Elijah continuó. “Me refiero a que me siento realmente bien estando contigo hoy, creo que hoy he aprendido a no morir cada vez que me guías por la cintura con tu brazo o algo así. Soy relativamente débil a ti así que no sabía si iba a poder soportar este recorrido y además... Gracias Dan, porque eres la mejor persona que pude conocer y yo... Y-Yo-...” se detuvo para tomar aire y Dan lo calló al colocar uno de sus dedos en los labios del pequeño
“Hey, no lo digas si no te sientes preparado.”
“Pero quiero decirlo...” musitó con un dulce puchero formándose en los labios del menor. Dan sonrío y acarició la mejilla del chico frente suyo, frotó ambas narices en un gesto cariñoso y entrelazó sus dedos con los pequeños de Elijah.
“Dilo...” ensanchó su sonrisa, besando las cornisuras del menor, quien enrojecía ante cada muestra de cariño que estaba recibiendo.
“Te amo.”
Dan apretó los mofletes del menor y besó por un momento los finos labios del menor. Se sumergió en la nube de sensaciones que le generaron aquellas dulces palabras que salieron de esa boquita pequeña en un tono bajito pero seguro.
“Yo también te amo y creo que ahora realmente quiero besarte.”
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N/A: llevo 63 escritos y ya estoy en el final casi casi, me voy a morir ;u; hola bebés♥ :)
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Especímenes raros.
Fiksi RemajaDan tiene una fascinación por la observación de «especímenes raros» y Elijah es uno. Quizás es el comienzo de una amistad que trata de construir el primero, antes de que el segundo caiga. Ó. Quizás, sean especímenes raros juntos.
