A Dan le gustaba hacerle el amor a su lindo niño.
Elijah lucía tan lindo mientras era despojado de sus ropas y enredaba las piernas en las caderas del mayor, quien tomaba sus muslos y los apretaba contra sí y besaba el pecho de su novio, a Dan le gustaba mucho esa posición porque podía admirar cómo su bebé fruncía el ceño, cómo abría su pequeña boquita para soltar maldiciones y para soltar dulces gemidos que llevaban a Dan a la gloria misma.
“Oh… ngh…” jadeó, arqueando la espalda mientras se volvía de un rojo brillante al sentir como Dan se escabullía entre sus muslos, levantaba sus caderas y zambullía su lengua en su entrada. Oh joder, que se sentía en la cima y en todos lados al mismo tiempo.
El rubio giraba su lengua, la sacaba y la volvía a meter como se le antojaba, le encantó chapotear por ahí mientras Elijah trataba de cerrar sus piernas inútilmente y sucumbía a repetidos gemidos y jadeos que hacían que el agarre de Dan en sus piernas se aprerara.
“Voltéate para mí, bebé” musitó con el cálido aliento en la entrada del menor, quien empujó sus caderas hacia abajo y obedecía casi al instante. Casi gimió cuando sintió como Dan lo empujaba hacia adelante con sus manos grandes y su miembro rozaba las sábanas, la suave tela rozando su falo tan rojizo y goteante. Dan colocó sus labios en la espalda del menor, chupeteando la pálida piel del castaño, quien a duras penas se logró sostener por sus antebrazos y logró colocarse bien en sus rodillas. “Buen niño, delicioso y además lindo, ¿debería recompensarte, futuro señor Miller?” Elijah asintió con una pequeña sonrisa. “Habla, bebé. Di que eres mío.”
“Soy tuyo, Dan… Soy jodidamente tuyo así que pon tu jodido pene dentro de mí o yo lo haré” Dan rio, besando las mejillas del culo del castaño.
“Quiero verte intentándolo, cariño” se burló mientras mordía una de las mejillas del culo de Elijah, quien soltó un gemido y casi se desplomaba sobre la sábana pero Dan lo sostuvo por la cadera. “Pero ahora quiero hacerte el amor, besarte y comerte enterito…” musitó mientras abría sus mejillas e internaba el rostro allí. “Saborearte, chuparte, lamerte, succionar todo lo que tengas para mí…” suspiró contra su entrada, exhalando aire cálido que le puso la piel de gallina al menor. “Tú te tatuaste ‘todo para ti’ y yo tomaré tal gentil ofrecimiento…”
“N-No… ngh…” gimió, lloriqueando mientras Dan volvía a chapotear su lengua dentro de él, sintiéndolo tan húmedo y resbaladizo, podía sentir la calidez de su lengua y la textura ligeramente rasposa y suave que recorría sus paredes, sin saber los miles de efectos que le ocasionaron. Elijah ya no tenía la fuerza para mantenerse de rodillas por lo que se rindió y Dan lo ayudó a levantar su trasero, sonriendo al ver su estado que imploraba, clemencia de su lengua, sus labios soltando suspiros que prendían cada vez más a Dan quien no tuvo más remedio en llevar una de sus manos al miembro del castaño, casi desfalleciendo cuando sintió la lengua y sus manos a la vez en sus zonas más sensibles.
“Elévate, bebé… ” ¿Y quién era Elijah para desobedecer a su futuro esposo? Obedeció con sus piernas temblando, preguntándose por qué cuando sintió la otra mano de Dan abandonar una de sus nalgas y casi hace un puchero al extrañar la calidez de la fuerte mano de Dan sosteniéndolo cuando de repente Dan recorrió sus caderas con su única mano libre, doblándose algo raro y Elijah se iba a reír pero las manos de Dan llegaron a uno de sus pezones y su risa quedó ahogada en el surgimiento de un jadeo.
Oh, joder.
¿Cómo Dan era tan flexible? Recordaba que le había oído hablar una vez cuando jugaban twister de algo de yoga cuando tenía más ataques de ira pero joder, por alguna razón agradecía eso. Joder, joder, joder. Oh, su lengua, sus dedos, su cálido aliento, su risa traviesa, su copete rozando su culo, sus manos suaves y fuertes, joder que en cualquier momento se iba a venir tan fuerte que capaz iba a terminar viendo las estrellas.
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Especímenes raros.
Novela JuvenilDan tiene una fascinación por la observación de «especímenes raros» y Elijah es uno. Quizás es el comienzo de una amistad que trata de construir el primero, antes de que el segundo caiga. Ó. Quizás, sean especímenes raros juntos.
