veintiuno.

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A Dan le gustaba jugar con el cabello de Elijah, especialmente cuando el castaño no le prestaba atención al leer un libro en árabe que tenía una portada café y desde su punto de vista era muy aburrido. Pero no para Elijah, quien reía suavemente como una dulce campanilla.

Dan quería robar la atención del chiquillo a como de lugar, no podía concentrarse en la tarea de la Preparatoria si el chiquillo a su lado no le hacía plática. Hizo un puchero y empezó a besar sus mejillas, sus pequeñas orejas, su nariz, su frente y su cuello, en donde finalmente logró su objetivo de tomar su atención porque el chiquillo se sobresaltó y abrazó a Dan, quien sonreía satisfecho con el menor.

“No hagas eso. Me siento extraño cuando lo haces”

“¿En sentido bueno o en el malo?” preguntó y acarició el tatuaje pequeño del menor en su muñeca.

“Solo raro” musitó, se relajó al sentir como los brazos de Dan lo abrazaban por el cuello, por detrás y colocó sus manos en los antebrazos. “Me gusta que me hagas así, es lindo”.

“Tú eres lindo, ahora bésame”

Especímenes raros.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora