En la boca del lobo

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Entro en mi despacho y cual es mi sorpresa que encuentro a Shunsui tirandole los tejos con todo el equipo a Soujun. Este hijo mio sin duda lleva mis genes pero Soujun es mio... al menos por el momento. Carraspeo haciendo que mi contable me mire avergonzado mientras aparta a Shunsui y se disculpa abandonando mi despacho.

-Veo que no pierdes el tiempo.

-Lo que no entiendo es porque lo pierdes tu.- Me dice con una sonrisa burlesca.

-No lo pierdo, solo voy poco a poco. Soujun no es como los chicos por los que me suelo interesar.

-Oh. ¿Pero tu te interesas por los chicos? Pensé que solo los usabas para follartelos.

-Igual que tu.- Le digo viendo como entrecierra los ojos.- Te recuerdo que no soy el único en usar a los hombres para beneficio propio.

-A veces desearía no ser tu hijo para poder darte tu merecido, viejo.

-Sigue soñando Shunsui, pero hazlo en tu puesto de trabajo.


***Soujun***


Abro el grifo del lavabo y me refresco la nuca sintiendo como la temperatura me había subido peligrosamente. Miro mi reflejo en el espejo sintiendo como los ojos me brillan un poco y como aun tengo la respiración algo alterada. Esto, ya está rozando el límite y no sé qué sentido tiene seguir negando la realidad. Me gustan los hombres. No sé ni como ha sucedido pero ya es un hecho. Nunca me había sentido tan alterado, excitado y deseoso como las ultimas semanas y sé que Yhwach tiene la culpa. No ha dejado de ponerme esos videos y, aunque yo solo los escuchaba, los gemidos de las grabaciones me excitaban cada noche más. Sé que estoy llegando a mi limite y tambien sé que Yhwach tiene ciertas intenciones conmigo.

Lo cierto es que es un hombre imponente con una mirada lasciva y oscura que invitaría a cualquiera a caer en la tentación pero... por extraño que parezca, su hijo Shunsui o ese Stark con el que solo me he encontrado un par de veces, me resultan aún más atractivos... y ya no digamos, Abarai Renji. Ese joven que podría ser mi hermano pequeño logra hacer que la sangre me hierva en las venas. No sé si es porque fue el primero que vi y escuche gemir en esa habitación pero, cada vez que coincidimos, sus rasgos, su pelo rojo como el fuego y su fisico, fuerte y musculado, me provocan deseos de lanzarme y hacer que gima conmigo igual que lo hizo la otra vez.

Al salir del servicio me cruzo con un chico rubio que me mira con una suave sonrisa. Ukitake Jugram. Otro de los chicos que trabajan aquí. No hemos coincidido mucho pero parece un buen chico.

-Buenas tardes, Kuchiki san.- Me dice parandose unos segundos junto a la barra.

-Buenas tardes, Ukitake san.

-Jugram, por favor.- Dice tomando asiento a mi lado en la barra.

-Entonces tendré que pedirte que me llames Soujun.

-Esta bien.- Dice haciendo un gesto a Ichimaru. En seguida, el hombre nos pone unos vasos con bebida y cuando miro a Jugram él me sonríe.- Es un coctail que me ayuda a entrar en calor y calmar los nervios.

-¿Nervios?

-Cada noche es como una audición.- Dice suspirando antes de sorber. Yo lo imito y me sorprendo de lo bueno que está.

-Vaya, esto... esta buenisimo.- Digo mirando a Ichimaru.- ¿Que lleva?

-Es un secreto.- Dice con su caracteristica sonrisa.

-Yo tampoco lo sé,- dice Jugram antes de que le pregunte.- pero me tiene totalmente enganchado a ellos.- Me dice tomando otro sorbo.

-Lo dices como si fuera malo.- Dice Ichimaru y si no fuera porque no quiero pensar mal, diría que estos dos estan coqueteando.

Apartamento CompartidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora