Siempre hay consecuencias

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Sé que estoy dormido pero no me quiero despertar. Me siento demasiado bien, agusto como para renunciar a esta sensación de plenitud. Entonces, un suave roce en mi cara me hace protestar y entreabrir los ojos para encontrarme con la claridad del día. En cuanto tomo consciencia de lo que sucedió anoche, giro la cara encontrándome con la sonrisa sibilina de Ichimaru.

Está vestido, terminando de abocharse los puños de la camisa y eso me hace tener una extraña sensación de vacío. Se terminó. La noche llegó a su fin hace horas pero, la sensación de plenitud, se terminó.

-No quería despertarte.- Me dice cuado me incorporo un poco sintiendo algunas molestias en mi trasero.- Deberías descansar. Tienes que estar dolorido.

-Estoy bien.- Le digo buscando con la mirada mi ropa.

No tardo en localizarla doblada en una silla y miro a Ichimaru abrochándose los zapatos. Me muevo para ir a tomarla pero en seguida me acuerdo que estoy totalmente desnudo.

-Por mi no te detengas. Me encanta poder disfrutar de unas buenas vistas recién levantado.- Siento como me sonrojo y tiro de la sabana para cubrirme y llegar a tomar un yukata que suelo usar por las mañanas.- Esto también te sienta de maravilla.- Dice sorprendiéndome cuando me doy la vuelta.

Sus brazos me rodean acariciando mi cintura y puedo sentir como baja para oler mi cuello y luego mi cabello.

-Mmmm sigues oliendo deliciosamente, conejito.- Simplemente con escuchar ese apodo susurrado siento como mi cuerpo reacciona.

-Tu también hueles bien.- Le digo algo nervioso. La verdad es que no había pensado en la situación cuando llegara la mañana y ahora que ha llegado, no sé que esperar o decir.

-¿Eso significa que te gustó lo de ayer?- Cuando alzo la vista lo veo sonriéndome y no se si se está quedando conmigo o habla en serio.

-Sorprendentemente, sí.- Veo como abre los ojos sutilmente y alarga la sonrisa.

-Asi que sorprendentemente.

-Lo cierto es que nunca me había imaginado teniendo algo contigo.- Le digo armándome de algo de valor.

-Uy, eso duele.- Dice fingiendo algo de molestia.- Yo me lo había imaginado cientos de veces.- Dice sorprendiéndome de nuevo a la vez que baja para tomarme del rostro y besarme.

-¿Cientos?- Susurro casi sin aire cuando se separa un poco.

-Cientos...- Y antes de poder ser consciente, estoy sonriendo de autentica felicidad.


***Soujun***


Aun no me puedo creer que lo que prometía ser una mañana increíble junto a Stark se haya convertido en una mañana de trabajo. Suspiro cuando sale del despacho el penúltimo entrevistado para los puestos de trabajo que ofrecemos y dejo mis impresiones tras su curriculum. Unos golpes en la puerta me indican que el ultimo candidato ha llegado.

-Pase.

Miro por encima el curriculum escuchado como la puerta se abre y cuando azlo la vista siento un ligero escalofrío al conectar con los ojos rojos del hombre que me mira con una medio sonrisa. Carraspeo y tomo de nuevo el control sobre mi.

-Kariya Jin supongo.

-Así es.- Dice acercándose y haciendo una leve reverencia.

-Soy Soujun.- Digo evitando usar mi apellido como las veces anteriores.

-Crei que el jefe era un tal Coyote Yhwach.

-Y lo es. Pero la entrevista la hago yo.- Digo con cierta molestia en la voz.

Apartamento CompartidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora