Afortunadamente cuando salgo de mi habitación, ya duchado y vestido, no veo nadie en el piso.
Suspiro entrando en la cocina y me sirvo un zumo de naranja. Lo cierto es que no me apetece comer nada después del enfrentamiento de esta mañana. Por un lado me siento tremendamente libre. Me he quitado la angustia que tenía por todo el tema de Ginjo, que si me era infiel que si no quería que me descubriera con Grimmjow. Y ese es el otro gran lastre que me he quitado.
Se que últimamente había comenzado a sentir algo por él pero aquello no podía ser. Grimmjow prácticamente me obligó a estar con él, me chantajeaba para que no pudiera negarme a follar cuando y como quisiera y, aunque es cierto que cuando lo hacíamos, era como si cambiara y fuera otra persona... aquello solo era un espejismo que me estaba creando. Sé que él no sentía nada por mi, solo atracción física y eso lo siente por muchos tios asi que mejor que se los quede y me deje seguir con mi vida.
Ahora tengo que centrarme en algo más importante. Salgo al pasillo del edificio y miro la puerta frente a mi. Suspiro antes de pegar y en seguida escucho como alguien se acerca hablando sin parar. En cuanto la puerta se abre, veo a Yumichika hablando por el móvil y me saluda antes de señalarme la habitación de mi primo. Entro y llamo sin obtener respuesta en su interior. Al abrir la puerta veo que la habitación esta casi en penumbras pero puedo ver el cuerpo de mi primo tumbado en la cama, a medio tapar y... casi sin ropa.
Me lo pienso antes de entrar. Tal vez sería mejor irme y volver cuando estuviera despierto pero antes de darme cuenta, estoy a su lado, recorriendo su cuerpo con la mirada y sorprendiéndome de lo... bueno que se ha puesto. Hacía mucho que no me fijaba realemente en Kaien, puede que demasiado y puedo ver que realmente ha cambiado desde nuestros días adolescentes. Es un hombre fuerte y guapísimo asi dormido y totalmente relajado.
Su pecho sube y baja con la lenta respiración mientras sus labios entreabiertos me invitan a besarlo. Dios... ¿he pensado en besarlo? Me voy a la ventana y abro las cortinas dejando que toda la luz entre en la habitación haciendo que Kaien se mueva instintivamente para taparse y ver quien lo acaba de despertar con tan poca delicadeza.
-¿Pero quien...?- En cuanto sus ojos se fijan en los mios se abren sorprendido y se incorpora sentándose.- Ichigo... ¿Qué ocurre?¿Estas bien?
-Si. Estoy perfectamente. ¿Por qué no debería estarlo?
-Bueno... anoche escuché que te peleaste...
-Oh, eso. Sí. Me peleé con Ginjo.- Veo como abre más sus ojos pero esta vez me mira con cautela.- Tenías razón.- Digo sentándome en el borde de su cama.- Siento haber dudado de ti y... como te traté.
Siento la cama moverse y al momento lo tengo sentado a mi lado, con las manos en las rodillas y suspirando. Cuando lo miro de reojo lo veo sonreir.
-No pasa nada. Más vale tarde que nunca.
-Cierto.
-¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-¿Quién ganó la pelea?- Yo alzo una ceja y lo miro entre ofendido y sonriente.
-Yo, por supuesto.
-No esperaba menos.- Dice revolviéndome el pelo para luego abrazarme un poco.
-Gracias por no abandonarme.- Le digo sin mirarlo.
-Nunca podría hacerlo.- Cuando miro sus ojos verdes veo que tiene ese brillo. El mismo que tiene Mugetsu. El mismo con el que me han mirado siempre sin yo darme cuenta.
El sonido del teléfono de Kaien nos interrumpe y veo como frunce el ceño al mirarlo.
-¿Quién es?
-Mugetsu.- dice justo antes de contestar.- ¿Si? Sí, acabo de levantarme. Vale pero ¿ha pasado algo?- Tras unos segundos lo escucho supirar.- Está bien. Nos vemos en diez minutos.- Y cuelga.
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Apartamento Compartido
FanfictionYa se sabe que la convivencia siempre es complicada. No importa que convivas con tu familia, amigos o completos desconocidos. El día a día, las diferencias de personalidad y los posibles enfrentamientos harán de esa convivencia todo un reto que pond...