Capítulo 45.

1.1K 119 10
                                        

Seguiste hablando con Daryl un rato más, aunque cosas sin tanta importancia.En eso Jonh entro por la puerta, parecía que iba a irse una temporada. Tenía una mochila bastante cargada en la espalda y un bolso de mano igual.

-¿Jonh? ¿Te vas?-Preguntaste incrédula al verle.

-Sí, creo que aquí ya he cumplido...-sus ojos te escudriñaban y luego a Daryl.

-Oh, bueno supongo que sí- Le Sonreíste para darle un abrazo de despedida, en el cual te sentiste estrujada contra sus brazos.

-¿Vas al grupo de Rick?-Pregunto Daryl interesado.

-Aja, ¿Por qué?

-Te acompaño, hace tiempo que no les hago una visita- Daryl coloco su ballesta en el hombro y le siguió-Vuelvo en un par de días- Dijo dirigiéndose a ti.

-Buena suerte a ambos- Te despediste viendo cómo se alejaban.

•••

Te acercas a Merle, quien está sentado en el suelo jugando con la bebé. Ella ríe mientras él mueve un juguete de un lado a otro. Por un momento, te detienes a apreciar la ternura de la escena. Merle se transforma en alguien completamente diferente cuando está con su hija.

-Hey, esto te va a gustar, Jonh se ha ido-dices, tratando de sonar casual mientras te sientas junto a ellos.

Merle levanta la vista, su expresión de sorpresa se mezcla con una chispa de alivio.

-¿De verdad?-pregunta, aunque en su voz se percibe una nota de incredulidad.

-Sí, se fue con Daryl. Pero él volverá en unos días-respondes.

Merle asiente sonriente, pero su rostro se oscurece con preocupación tras recordar algo. Se inclina hacia ti, mirando de reojo a la bebé que aún juega despreocupada.

-Nos faltan algunas cosas...-dice en un tono grave-Mierda, Daryl no me aviso de que saldría, quería ir a por provisiones hoy

Te arrodillas junto a él, besando su sien.

-¿y qué te lo impide? No te preocupes, yo cuidare de Nora-le dices con suavidad tomando a la pequeña entre tus brazos.

Merle te mira a los ojos, su expresión dura se suaviza un poco, pero sigue habiendo una sombra de preocupación en su mirada. Finalmente, suspira.

-Hace mucho que no te quedas sola...

-Por favor, te has mal acostumbrado, estaré bien-dices, levantándote con cuidado para no despertar sospechas en la bebé. La cual dejaste en su sitio de juegos.

Le das un beso en la mejilla, sintiendo la aspereza de su barba contra tus labios, y le sonríes con ternura.

-Últimamente se suelen escuchar muchos coches...-volvió a hablar, estaba algo disperso en esos nuevos pensamientos. Suspiras ante su irracional preocupación.

-¿qué es eso que nos hace tanta falta? tal vez podemos esperar a que vuelva Daryl.

-fórmulas para la bebé, pañales, medicinas, y algo de comida enlatada. También necesitamos municiones...-dice, enumerando las provisiones que necesita conseguir, las cuales tenia bien memorizadas.

-Oh...eso parece bastante urgente, podría ir yo...

-¡NO!- se apresuro a decir- Iré yo, solo no salgas, que parezca que aquí no vive nadie-Exigió tomando tu cara para darte un par de besos en la mejilla. Casi nunca hacia eso, solo cuando quería que olvidaras algo.

Asientes, devolviéndole esos besos en los labios. Se sentía bien volver a estar bien con él.

-Vale, ten cuidado, si tardas mas de un día iré a buscarte- Adviertes.

-Ni se te ocurra- Advierte él, haciéndote reír-Voy a prepararme.

Él te devuelve la sonrisa, aunque es una sonrisa tensa, y se inclina para besar suavemente la cabeza de su hija. La bebé balbucea algo incomprensible, pero que suena a despedida. Antes de salir, Merle toma su mochila y revisa rápidamente su contenido: algunas latas de comida, un par de botellas de agua y su cuchillo.

-Ten cuidado, Merle-le dices, tu voz apenas un susurro lleno de preocupación.

Merle te da una última mirada y sale por la puerta, su figura desapareciendo en la distancia mientras te quedas con la bebé, abrazándola y esperando su regreso con el corazón en un puño.

•••

La tarde se deslizaba tranquila en la casa, con el sol ya declinando por el horizonte. Te mantenías ocupada, abrazando a Nora, aunque tu mente no podía dejar de pensar en Merle. Sabías que estaría fuera por un tiempo, pero no podías evitar sentir la inquietud en tu estómago. Te tocaste el reloj que llevabas en la muñeca, como si eso pudiera hacer que el tiempo pasara más rápido. Cada hora que pasaba sin noticias de él aumentaba un poco más la presión en tu pecho.

Merle siempre salía solo, y aunque intentabas no mostrarlo, te preocupaba. No solo por la situación peligrosa del mundo, sino por lo que significaba. Las sombras de su pasado siempre parecían acecharlo, y tú sabías que él no las dejaba ir tan fácilmente. Por eso, en el fondo, deseabas que no estuviera solo, que tuvieras una oportunidad de ayudarlo.

Nora, distraída con uno de sus juguetes, emitió una risa que te hizo sonreír por un momento. Esa risa era todo lo que necesitabas escuchar para sentir que, aunque todo estaba roto a su alrededor, de alguna forma las cosas seguían su curso. La bebé estaba sana, feliz, y eso te daba un poco de esperanza.

•••

El camino de vuelta fue una tortura. El peso de los recuerdos de su padre, de Will, lo aplastaba por dentro, y no sabía cómo sacarse la sensación de asfixia que lo consumía. Había tenido suerte de escapar, aunque no estaba seguro de cómo lo había hecho. Algo dentro de él se había roto otra vez, y está vez no podía drogarse para repararlo.

El sol ya se había puesto por completo cuando Merle llegó a la entrada de la casa. Su respiración era irregular, profunda, como si estuviera luchando por calmar un torbellino en su cabeza. Se detuvo un momento en la puerta, sin atreverse a entrar. Sabía que Alejandra y Nora lo esperaban adentro, pero no estaba seguro de qué les iba a mostrar. Merle no podía dejar que se dieran cuenta de lo que acababa de pasar. No quería que lo vieran como era, no quería que su esposa lo viera vulnerable.

Cuando abrió la puerta, la luz cálida de la casa lo golpeó, pero no encontró consuelo en ella. Alejandra estaba allí, esperándole, con su rostro suave y lleno de cariño. Ella no podía ver lo que pasaba por su cabeza, pero él sabía que algo había cambiado en él.

Cuando vio la comida sobre la mesa y escuchó el sonido suave de Nora jugando en la cuna, se obligó a sonreír. Pero era una sonrisa vacía, como si estuviera usando una máscara para esconder la tormenta interna que lo arrasaba.

-Merle-le dijo Alejandra, con una ligera sonrisa, como siempre, esperando que todo estuviera bien.

Él no dijo nada. Solo se sentó, tratando de mantenerse en su papel, sin permitir que nada de lo que había experimentado se filtrara en su mirada. Aunque la tensión seguía en su pecho, la noche seguía su curso, como siempre.

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

Comentad y decirme qué opináis de cómo va la trama que me encanta leéros.

Perdón si es un poco chapuza, es que llevo mucho sin escribir nada.

Merle DixonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora