Antonella:
Siento mi cuerpo relajado, mis músculos están adormecido. Las caricias constantes en mi cabello y los besos en mi rostro me hacen sentir como una reina siendo alabada.
Parpadeo tratando de abrir los ojos, enviándole las señales a mi cuerpo para que salga de retardo al que fue sometido, por la dosis alta de placer.
Logro despertar, encontrándome con los fríos iceberg del hombre que parece adicto a mi cuerpo, enviándome oleadas de deseo y sumisión,para ser consumida nuevamente.
- ¿He dormido mucho? -la comisura de sus labios se levantan en una sonrisa pícara.
-Un poco-su pulgar acracia mi cuello y sus ojos se pierden en la vena palpitante-te he agotado.
Se acomoda sobre mi aplastándome mucho más con su cuerpo, como sabe que me gusta.
-Es difícil seguirte el ritmo-gruñe.
-Eres perfeta para mí, nadie más llena el vacío-toma mi mano llevándola al corazón-solo tú puedes entrar y destruirme.
-No quiero destruirte-muerdo mi labio, conectando su mirada con la mía-pero si quiero ser tu razón ser-toma una profunda bocanada de aire.
-Lo eres, eres lo único valioso, pero tendrás que asumir las consecuencias, te podré por encima de cualquiera-su mirada se vuelve fría-acabaré con el que sea, así lo ames, así sufras, me importará poco, siempre y cuando sigas siendo mía. Me importará poco destruirte porque yo mismo te reconstruiré.
Un escalofrío me recorre, pero no es mido ¿Porque razón no siento miedo? Tendría que estar gritando. Reclamándole que no soy suya para que me rompa, pero es que sé, que incluso rota lo desearé, porque amo su jodido egoísmo y posesión. Toqué fondo, ahora mi única opción es aprender a respirar en las profundidades de sus turbias aguas.
Acaricio su suave rostro con mi palma, apartando los salvajes rizos dorados de su rostro, es tan jodidamente perfecto que duele mirarlo.
- ¿Qué sucede? -toma aire expulsándolo pesadamente.
-Acompáñame-me coloco su camisa negra que me llega hasta las rodillas, no tengo oportunidad de tomar mis zapatos porque me lleva en brazos como de costumbre.
El me hace sentir pequeña en sus brazos y eso me gusta, me gusta su protección, saber que soy el centro de su mundo, que soy lo que alimenta su locura. Me gusta sentirme débil en sus brazos, porque sé que eso me hace poderosa.
Abre una puerta de metal, la temperatura es un poco más baja de lo normal. Hay muchos equipos, microscopios, autoclaves, balanzas, centrifugas y muchos más que no conozco.
-Las intenciones de mi padre son peor de los que imaginaba. Está desesperado, seguramente le están pidiendo avances y lo que creó es una locura. ADN de especies cruzadas.
ADN de especies cruzadas...
- ¿Qué tan peligroso es?-no se porque le pregunta me deja un mal sabor.
-Tanto como para arrasar el mundo-no puede ser tan peligroso.
-Mírame chiquilla-toca su labio y me pierdo momentáneamente en su color rosado, pero pronto lo comprendo, el corte, joder el corte que le hice, no es más que una pequeña manchita roja, dejando claro que la cicatrización está terminando.
- ¿Pero, como? -es imposibles.
-Antonella es sumamente peligroso, en mí solo se quedó un 10% de suero, todavía no se todos sus efectos, este nuevo suero combinado con el anterior, están provocando cambios en mi cuerpo, también en mis instintos. Un humano normal no aguanta el cambio.
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Egeo (Mares)
RomanceLa desconfianza y secretos de mi marido me llevaron a los brazos de alguien más. No cualquier hombre, sino su hermano gemelo. Egeo Mansfeld una pesadilla disfrazada en vivos colores y ojos color hielo. Una mariposa que engaña con vibrantes colores o...
