Capítulo 6

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Antonella:

Siete putos días y no vuelve. Todos están nerviosos, Klaus el que más. El ejército está listo para atacar y buscar a su general dentro de unas horas.

Mi rutina estos días ha sido la misma, me levanto temprano estoy acostumbrada por los ensayos. Ayudo en la cocina, a poner flores en la casa.

Las mujeres dicen que le estoy dando vida y calor a estas paredes, pero es que yo estoy adaptada a eso, al mar, las flores, los animales y me gusta sentirlo donde balla. 

Chiara me ha dado fisioterapia en el tobillo que ya está perfecto. Valeria pasa un par de horas hasta irse a entrenar y hay una bandada de hombres que me vigilan contantemente, ya se sus nombres, Klaus, Chema y Karl, los primeros.

Conocí a Mikalay el hermano menor de Klaus que muy agradable, es el que me hace reír y siempre me hace compañía. Con él siempre viene Faber, el chico que Egeo reprendió en el jet por no hacer bien el trabajo, él junto a Derek son los más jóvenes, los tres siempre andan juntos.

También vienen Oscar y Lev que son coroneles como Klaus y Chema. Demasiadas atenciones, vigilancias y ojos constantes sobre mí, ni que fuese la reina de Inglaterra.

La alarma comienza sonar los coroneles que se encuentran el lugar montan de inmediato en los yips, arrancan a toda prisa levantando una gran polvareda. Mis primas me rodean y miro de inmediato a Valeria.   

- ¿Regresó? -pregunto y ella asiente con actitud sombría.

Camino desesperada de un lado a otro en el jardín, treinta jodidos minutos, tardan demasiado. Hasta que finalmente un todoterreno inmenso negro se detiene, dejando ver a un hombre, ese hombre hermoso.

Su cabello no es castaño sino dorado, el dorado más hermoso que he visto, más brillante que el oro, más cálido que el sol. Debajo de su atuendo casual de chándal negro y pulóver liso a juego, hay una extrema palidez enfermiza, debe haber perdido unos 5 kilos.

¿Qué le hicieron?

¿A qué se tuvo que someter, para que los demás cumplieran su misión?

Sus hermosos ojos azules conectan con los míos, algo se me agita dentro, algo que me hace dar un paso adelante, dándole permiso para que corra apoderándose de mis labios,como la bestia posesiva que es.

Lo necesita, necesita sentir que soy suya y en este momento no quiero contradecirlo, quiero darle lo que necesita, todo mi ser me grita que debo hacerlo, debo sanarlo. 

Con un gruñido gutural me pega más a su cuerpo, mis piernas tiemblan cuando su lenga irrumpe en mi boca, acariciando de manera violenta la mía.

Llevo mis manos a su rostro acariciándolo, sintiéndolo, muerdo su labio inferior arrancándole un jadeo, lo envuelvo entre los míos como si quisiese curarlos, como si quisiese borrar lo que sea que haya pasado estos días. 

Continúo con movimientos delicados, tiernos y sensuales sintiendo como se relaja y va cayendo a mis pies, a mi merced. Abro los ojos encontrándome con eso mares claros, más cristalinos que nunca, cambiaron, unos hilos azules mucho más pálidos que el hielo cubren gran parte de esos iris con miles de tonalidades claras. 

-Te extrañé-susurra sobre mis labios. Sin esperármelo me carga, llevándome en brazos, me remuevo, no quiero agotar sus fuerzas, parece exhausto.

-Egeo-susurro en su oído, veo su piel cosquillear poniéndose de gallina, enredo mis manos en su nuca, se tensa de inmediato, pero no emite palabra alguna-no quiero lastimarte.

Su respiración se agita, su mirada busca la mía, susurrándome ahora él a mí.

-Chiquilla quédate conmigo entonces-levanto una ceja ofendida.

Egeo (Mares)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora