Capítulo 48

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Antonella:

Doy vueltas por la habitación llevo un mes sin ver a mi hijo menor y a mi esposo. Para terminar, estoy embrazada. ¡Estoy embarazada! Sabía que había posibilidades, eso es lo que provoca el sexo sin protección, pero creí que no estaba en mis días fértiles.

- ¿Que voy hacer? -continúo dando vueltas.

-Lo primero sería detenerte, me estas mareando.

-No estoy jugando Paula, mírame, debo tener apenas un mes y unas semas y ya se me nota como si tuviese cuatro.

-Él fue quien insistió en tener relaciones sin protección, ahora que asuma-no lo digo, pero es que tengo miedo, tengo miedo de la reacción de Egeo, más ahora con la situación de Egon. 

-No tengas miedo- Chiara toma mis manos y eso es como si me dijera que me ama con todo su corazón, luego de lo que paso con Eriks Sokolova no deja que nadie se le acerque además de sus hijo y marido.

- ¿Como, como dejo de tenerlo?

-Te ama, ama a sus hijos y amará al que está por nacer.

-Escúchame-ahora es Olivia la que me llama-ese hombre lleva un mes encerrado con su hijo porque solo él puede ayudarlo. Siquiera ha comido y duchado, amará a ese niño, tanto como ama a los gemelos y como te ama a ti.

-Ahora lo importante es monitorear al bebé-me habla Valeria con severidad-no te has apartado de esa puerta, estas tomado los medicamentos, pero es hora de ir a la ciudad y hacerte un ultrasonido.

Unos golpes suenan en la puerta, Mikalay se adentra en la habitación.

- ¡Estas hermosa! -le sonrío. Por primera vez estoy usando un vestido ajustado y el embarazo se nota a la perfección-Alguien quiere ver a su pequeño.

En cuestiones de minutos estamos en el laboratorio de Egeo, en el que hay equipos nuevos por todos lados. La puerta que lleva un mes serrada está abierta y se escuchan voces, la de mi marido, hijos, hermano y padre, también la de Lev, Klaus, Chema y Faber.

Me adentro despacio, no puedo contener las lágrimas. Mi niño corre a mis brazos, lo sostengo fuerte, es como si la parte de mi corazón que se había secado estuviese floreciendo nuevamente.

- ¿Estás bien? -lo miro de arriba abajo. Dios está delgado, pálido. Dos grandes esferas moradas me analizan, son lo más hermoso que he visto nunca, mí pequeño es un sobreviviente y es perfecto.

Mi marido se abre paso y me rodea con sus brazos. También está más delgado y una ligera capa de barba clara adorna su rostro. Tres manos se posan sobre mi vientre. Ezio me abraza desde otro punto. Mis tres amores. 

-¡Son tres!-la voz rasposa de Egon resuena.

- ¿Qué? -una fatiga me invade.

-¡Tres latidos!-las piernas se me aflojan y mi marido me toma rápidamente en brazos.

-No puede ser-siento la risita de todos incluido la de mis hijos y esposo.

-De que te ríes esto es culpa tuya-pasa su mano grande por mi abdomen abultado-aún no cumplo los dos meces y parezco una pelota de futbol-el imbécil ríe oliéndome como si fuese un perro- ¿qué seré con cuatro?

-Una de Kin-Ball posiblemente-las personas que nos rodean vuelven a reír.

-¡Imbécil!-lo golpeo tratando de apartarlo, pero es en vano, no se mueve.

-Te extrañé-le susurro al oído sacándole un gruñido-los extrañé.

-Podemos ir para la casa-rodeo a Egon con mis manos, está ardiendo. Miro preocupada a Egeo, pero en su mirada encuentro la misma preocupación y desconcierto.

-Por supuesto, ya es hora que los pequeños duerman juntos-Egeo riega el cabello de Ezio ganándose una mala mirada. 

-No somos pequeños-responden al unísono. 

- ¿Que es todo eso? -pregunto señalando lo nuevos equipos.

-Tenemos que seguir el embarazo, cada segundo, están creciendo rápido, dentro de poco podremos saber el sexo.

-Niñas-dicen los tres trogloditas juntos.   

-No pueden saberlo-giro lo ojos.

-Quiero que sean niñas-el tono caprichoso de Ezio causa gracia.

Los pequeños fueron a preparase para dormir, hoy se quedarán con nosotros. No quiero separarme de ellos, ni ellos de mí.

- ¿Cuándo libreras a Oscar? -mi marido se tensa.

-Oscar no quedará libre Antonella, tiene que pagar por lo que hizo-el tono es fuerte, pero a mí me importa poco, conmigo no funciona su tonito.

-Solo defendía a su familia-une su cuerpo musculoso al mío, está desnudo de cintura para arriba, solo con un short de franela.

-Y yo defiendo la mía-su frente descansa en la mía-pudo habérmelo dicho, abría buscado la manera de ayudarlo, pero prefirió callarlo y ustedes pagaron el precio, nada-toma mi mentón uniendo nuestras miradas-ni siquiera tu impedirán que no le dé el final que se merece. 

Me deja dándome la espalda-Bambino-se detiene de golpe volteándose-Te amo.

En cuestiones de segundo estoy en la cama, con él acariciando mi abdomen mientras besa mis labios como si tuviese una sed infinita.

-Ahgg-se escucha el ruidito de asco de nuestros hijos. Egeo resopla.

-Porque son tan entrometidos-ellos giran los ojos a la vez haciéndome reír, haciendo que su padre le devuelva el gesto. Tengo tres niños en lugar de dos.

Saltan a la cama dando botes, sé que lo hacen para fastidiarlo. Al comprender que su padre no les hará caso, ya que se tapó la cara con una almohada, comienzan a golpearlo con los cojines.

Luego de golpearse entre ellos unos quince minutos Egeo y Ezio fueron al piano, llevan un rato tocando, lo hacen tan bien, tan sincronizado como si fueran uno.

Acaricio a Egon que esta abrazado a mí, su cabello parece nieve derritiéndose entre mis dedos, su piel de alabastro contrasta con las oscuras sabanas y sus iris envuelven, como si te hechizaran, asegurándote una oscura agonía. Es como una mariposa, una monarca que envuelve su letalidad en llamativos colores.

-Duérmete mi pequeñín-se acurruca más a mi cuerpo-no me iré de tu lado-comienzo a tararear en italiano Attenti Al Lupo de Lucio Dalla.

Hay una casa pequeña como esa.
C'è una casetta piccola così.
Con un montón de ventanas coloridas.
Con tante finestrelle colorate.
Y una niña pequeñita.
E una donnina piccola così.
Con dos ojos grandes para mirar.
Con due occhi grandi per guardare.
Y hay un hombre pequeñito.
E c'è un omino piccolo così.
Que siempre vuelve tarde del trabajo.
Che torna sempre tardi da lavorare.
Y tiene un sombrerito pequeñito.
E ha un cappello piccolo così.
Con un sueño para realizar.
Con dentro un sogno da realizzare.
Y entre más lo piensa, menos puede esperar.
E più ci pensa più non sa aspettare.
Mi amor, no debes estar triste.
Amore mio non devi stare in pena.
Esta vida es una cadena.
Questa vita è una catena.
Que a veces nos lastima.
Qualche volta fa un po' male.

Mamá siempre me la cantaba para dormir y se volvió costumbre susurrárselas cada noche mientras los dormía, siempre los ha tranquilizado. En este aspecto siguen siendo pequeños, aunque no les guste decirlo, tanto así que la melodía del piano se detiene y dos pares de ojos azules observan como el pequeñín en mis brazos va cayendo en un sueño profundo.   

Mira lo tranquila que estoy.
Guarda come son tranquilla io.
Que atravieso el bosque.
Anche se attraverso il bosco.
Con la ayuda del buen Dios.
Con l'aiuto del buon Dio.
Cuidándome del lobo.
Stando sempre attenta al lupo.
Cuidado con el lobo. Cuidado con el lobo.
Attenti al lupo. Attenti al lupo.
Vivir juntos. Vivir juntos.
Living togheter. Living togheter.
Allá abajo hay un pequeño césped.
Laggiù c'è un prato piccolo così.
Con un gran ruido de cicalas.
Con un gran rumore di cicale.
Y un perfume dulce y pequeñito.
E un profumo dolce e piccolo così.
Mi amor llegó el verano.
Amore mio è arrivata l'estate...

Egeo (Mares)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora